Cómo cambiar tus pensamientos negativos en 3 pasos

"No nos afecta lo que nos sucede, sino lo que nos decimos acerca de lo que nos sucede."

Diálogo interno

 

En el artículo anterior propuse revisar nuestro diálogo interno como primer ejercicio para trabajar la mente.  El diálogo interno se refiere a todos los pensamientos que llegan a nosotros y que vamos desarrollando en cada instante.  Es como la conversación que tenemos con la persona que vive en nuestra mente y continuamente nos está aconsejando, aprobando, o criticando.  

 

Nuestro diálogo interno es muy importante pues define la manera en la que respondemos a los sucesos que vivimos. Puede ser que estemos pasando por un momento difícil, quizás vivamos la muerte de un ser querido, o tengamos alguna enfermedad.  Tal vez nos quejemos de no tener la cantidad de dinero que quisiéramos tener, o de que nuestro trabajo no sea como deseríamos que fuera. Sin embargo, nuestro estado emocional no depende del suceso como tal que experimentamos, sino de lo que pensamos acerca de ello.  

 

Continuamente podemos conocer casos de personas que se encuentran en situaciones muy díficiles de vida, pero a pesar de sus condiciones, han logrado ser plenas y felices.  Lo que hace la diferencia entre estas personas y las que desafortunadamente, se han dejado vencer por sus problemas, es principalmente su filosofía de vida. 

 

Cuando revisamos nuestro diálogo interno, podemos darnos cuenta que a veces tenemos pensamientos que nos generan malestar.  Generalmente, estos tienen que ver con creencias irracionales sobre cómo deberían de ser las personas, las cosas, o nosotros mismos.  Nos sentimos mal porque creemos que deberíamos ser más altos o delgados; porque nuestros padres no son como deberían de ser; porque nuestra pareja debería respondernos de tal o cual manera; o porque creemos que las personas no nos tratan como deberían de hacerlo.

 

Estas creencias irracionales nos debilitan emocionalmente y no nos dejan disfrutar con plenitud cada momento.  Afortudamente, podemos aprender a cambiarlas por pensamientos positivos que nos den la fuerza necesaria para sobrellevar todas las situaciones que tengamos que vivir.  Y así como estas personas que han vivido en condiciones críticas y son ejemplo de fortaleza emocional, nosotros también podamos hacerlo.

 

Para esto necesitamos trabajar continuamente con nuestra mente, pues la forma en la que hemos venido actuando toda nuestra vida, no va a ser cambiada de un momento a otro.  Hace falta entrenar día con día para lograr notar cambios.  A continuación, te doy 3 pasos que puedes seguir para modificar tu diálogo interno y eliminar los pensamientos negativos. 

1. Date cuenta de tus emociones y tus pensamientos

 

Por sencillo que parezca, con el simple hecho de poner atención a tu diálogo interno, empiezas a generar muchos cambios. Para hacerlo, tienes que tener presente todos tus pensamientos y permitirte experimentarlos plenamente sin detenerte a juzgarlos.

 

Date cuenta de lo que te dices cuando te ves en el espejo, cuando te preparas para salir de tu casa, cuando te relacionas con tu familia.  Ahora observa tus sentimientos y experiméntalos tal y como son.  Algunos sentimientos negativos como los celos, la culpa, el miedo, el odio, el rencor, la inseguridad, etc; nos generan tanto malestar que lo único que quisiéramos sería dejar de sentirlos. Sin embargo, para lograrlo, hace falta primeramente aceptarlos.

 

Desde situaciones muy sencillas que nos producen malestar, hasta en las grandes adversidades, el sentimiento se va aliviando justo cuando te permites experimentarlo.  Abandónate a la emoción y vívela plenamente.  Respira profundo y así como si se tratara de una nueva sensación en ti, trata de describirla detalladamente.

 

Una vez que nos damos tiempo para sentir nuestras emociones, es posible entender los pensamientos que las generan y mantienen nuestro malestar.  Y del mismo modo que con los sentimientos, tendrás que permitirte primeramente, experimentarlos con plenitud para poder trabajarlos.

 

En muchas ocasiones, he tenido pacientes que se quejan por la compulsión de sus pensamientos negativos.  Me dicen que quieren dejar de pensarlos pero, por más que lo intentan, terminan volviendo a ellos y esto les genera muchos sentimientos de malestar.

 

Así como las personas que viven un Trastorno de Ansiedad Generalizada, o el Obsesivo Compulsivo, todos en cierta medida, hemos experimentado la manifestación compulsiva de pensamientos negativos.  Para algunos, son los miedos que llegan a convertirse en catástrofes mentales; para muchos otros, son los pensamientos que suceden a las relaciones tormentosas de pareja.

 

La lucha por librarse de estos pensamientos siempre terminará en derrota porque, así como con los sentimientos, no será posible deshacerse de ellos sin antes aceptarlos. Tratar de bloquearlos es como si intentáramos cerrarle la puerta a un monstruo que nos empuja con muchísima más fuerza que nosotros, por lo que al final no lo conseguiremos y sólo quedaremos agobiados y sin fuerzas. 

 

Permite que lleguen a tu mente estos pensamientos, no importa que tan malos crees que sean, o cuántas veces ya los has experimentado, solo déjalos que se manifiesten en ti.  Cuando puedas verlos con claridad, reflexiona sobre ellos y encuentra las creencias irracionales en las que se fundamentan.  

 

2. Debate tus creencias irracionales con argumentos lógicos

 

Como menciono al inicio, la mayoría de los pensamientos que nos ocasionan malestar, están formados por exigencias de la vida y de nosotros mismos, que fuimos aprendiendo desde nuestra infancia.   Nos hemos creado una idea de cómo DEBERÍA de ser la vida, cómo nos DEBERÍAN de tratar las personas, y cómo DEBERÍAMOS de ser nosotros mismos; que nos impide experimentar la realidad tal cual como es (o al menos sin tanta distorsión).

 

Del mismo modo, cuando algo malo nos sucede, tendemos a pensar en el peor de los escenarios y nos creamos la idea de que esto sería terrible y no podríamos soportarlo.  Para deshacer estas creencias, es necesario debatirlas contundentemente y con argumentos lógicos, por ejemplo:

  • En el supuesto y sencillo caso que te encontraras frustrado por que algún sistema no ha funcionado de la forma en que esperas, siguiendo estos pasos, primeramente deberías dejarte sentir la frustración por un momento para tener claridad mental.  Entonces, podrías encontrar tus creencias irracionales que seguirían algo por el estilo de: “las computadoras no deberían de fallar”, “SIEMPRE me pasa a mi”, “Ahora terminaré muy tarde mi trabajo y no cumpliré los objetivos”…
  • Enfrenta una de estas ideas a la vez, con argumentos racionales que vayan en contra como: “¿quién dice que las computadoras no deberían de fallar?”, “¿siempre me pasa a mi, o más bien, ya me había pasado anteriormente en alguna ocasión?”, “¿Voy a dejar de cumplir mis objetivos sólo por terminar más tarde mi trabajo?”.
  • Así hasta que llegues a los pensamientos más certeros que te ayudarán a sobrellevar la situación con una actitud positiva.  Por ejemplo: Es cierto que la computadora falló y que me ha pasado con anterioridad, no me gusta que pase esto pues retraso mi trabajo, pero no dejaré que esto intervenga en el cumplimiento de mis objetivos, pues aún así lo puedo hacer bien.

Si bien existen situaciones más complejas porque significan pérdidas más grandes, también es posible seguir este análisis y desarrollar una actitud positiva para afrontar hasta el más adverso de los escenarios.  Esto es el ejemplo que dan las personas de las que hablo anteriormente, que sólo difieren de los otros por tener una filosofía de vida distinta para sobrellevar sus dificultades. 

 

3. Visualízate como la persona que eres actualmente sin estos pensamientos

 

Este último paso sirve para la consolidación del cambio de nuestro pensamiento, pues nos motiva a mantener las resoluciones a las que hemos llegado en el debate.

 

Se trata de visualizarnos a nosotros mismos, tal y como somos, sin ningún cambio, sino simplemente de la manera en que viviremos día con día, alejados de los pensamientos negativos que acabamos de debatir.

 

Puedes hacerlo en la noche antes de dormir, cierra tus ojos y visualízate a ti misma exactamente de la forma en que eres pero con las resoluciones a las que llegaste.  Eres tú sin el pensamiento del miedo por ejemplo, ¿cómo serías?, ¿cómo te verías y cómo funcionarías?

 

Las investigaciones dicen que entre más lo practiques, más te será natural incorporar estos cambios.  Recuerda que las personas fuertes emocionales no se dejan llevar por las adversidades, sino que saben verlas como oportunidades para ser mejores.

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Comentarios: 6
  • #1

    Vere (martes, 30 mayo 2017 11:39)

    Excelente!

  • #2

    Luis Zavala (martes, 30 mayo 2017 14:40)

    Sumamanente interesante y muchas cosas desconocidas que creo poder evitar con estos pasos los malos pensamientos. Debo leer esto más seguido

  • #3

    Bertita B. (martes, 30 mayo 2017 21:16)

    Sugerencias sencillas, fáciles y prácticas que si de verdad las realizo cotidianamente para que se conviertan en un estilo de vida, redundará en el saber tomar actitudes inteligentes ante las adversidades y así poder alcanzar plenitud, alegría, paz...

  • #4

    Fernando (miércoles, 31 mayo 2017 08:29)

    Sin duda la vida te presenta adversidades todos los dias. Sin embargo la vida no comienza hasta que te das cuenta que te encuentras tratando de resolver estas adversidades. Las metas entre más altas, requieren mayor esfuerzo y estabilidad emocional pero son las que mayor satisfaccion dan al final del día! Si no se tiene estos pensamientos controlados pueden evitar que llegues a tu objetivo.

  • #5

    Rubí Manzanares (sábado, 03 junio 2017 10:34)

    !!! Excelente tema !!!

  • #6

    Patty (sábado, 10 junio 2017 09:17)

    Muy interesante! Muchas Gracias!