Cómo dejar malos hábitos de una manera simple

Parece ser que es parte natural del ser humano aprender a hacer algo, que de alguna forma no nos hace bien.  Puede ser fumar, comer alimentos chatarra, o traer siempre el celular y contestar mensajes incluso mientras vamos manejando; de cualquier forma, es muy probable que durante nuestra vida desarrollemos algún mal hábito.

 

Podríamos decir que hay hábitos más malos que otros, pero en definitiva, les hemos puesto el nombre de "malos" porque no nos traen beneficios.  Sin embargo, el mal hábito es malo hasta que te das cuenta de ello, y para que suceda eso, hace falta voltear a vernos a nosotros mismos.  Por otro lado, una cosa es reconocer un mal hábito y la otra es querer cambiarlo.  

 

Cuando aceptamos tener un mal hábito y sin embargo, no queremos hacer nada para erradicarlo, no hay mayor problema pues el orgullo de repetir una conducta, aunque nos perjudique, nos deja la mente tranquila.  El problema está cuando sabemos que nuestro hábito nos genera malestar y no encontramos la manera para modificarlo. Cuando nos peleamos con nosotros mismos porque realmente queremos ponerle fin a nuestra conducta, pero por más que lo intentamos, hay algo que nos conduce a repetirla.

 

Esto sucede porque nuestro mal hábito nos proporciona un goce al hacerlo, es decir, nos da una recompensa, que no precisamente significa que nos haga felices.  Las personas llegan a consulta porque quieren dejar de hacer ciertas cosas que les provocan malestar, sin embargo, aunque sufran por ello, obtienen algo a nivel inconsciente a cambio que los lleva a perpetuar el hábito. 

 

Y es que estas conductas fueron aprendidas mediante un proceso basado en la recompensa, en el que desarrollamos un comportamiento para satisfacer una sensación determinada y luego aprendimos a repetirlo para muchas otras sensaciones más.  Por ejemplo, en un principio aprendimos que comer un alimento rico en calorías calmaba nuestra hambre, y con este aprendizaje, más el azúcar que estimula al cerebro de forma particular,  descubrimos que este tipo de alimentos también podrían mitigar otras sensaciones además del hambre, como la tristeza, el aburrimiento, el enojo, etc. 

 

Es cierto que son muchos más los procesos de aprendizaje que pueden tomar lugar en nuestro desarrollo, pero finalmente, el resultado es que un mal hábito es una conducta aprendida que puede igualmente ser sustituida por otra o, en otras palabras, desaprenderse. 

Mindfulness

¿Alguna vez has llegado a algún lugar y te das cuentas que no recuerdas qué escenarios viste en el camino?, o tal vez ¿te diriges a un lado con un objetivo pero cuando llegas olvidas para qué ibas?.  Estos olvidos no quieren decir que tienes principios de Alzheimer, ni que sufres de falta de memoria de corto plazo. La razón por la que suceden es porque pasamos la mayor parte de nuestro tiempo viviendo como en piloto automático, sin poner atención realmente en el momento presente. 

 

Nuestra mente humana tiende a dispersarse del aquí y el ahora tanto para regresar a eventos del pasado, como para pensar en el futuro.  Se han realizado investigaciones que demuestran que el 50% de nuestro tiempo estamos como soñando despiertos, entonces, independientemente de la actividad que realicemos, vivimos la mitad de nuestras vidas con una mentalidad ausente. 

 

Haz un pausa ahora mismo y date cuenta si has estado consciente del momento presente.  ¿Te das cuenta cómo es el lugar donde te encuentras?, ¿qué olores percibes?, ¿cómo es el clima y la temperatura?, ¿cómo es tu postura corporal?.... Cuando nos permitimos vivir en el aquí y el ahora, automáticamente reducimos nuestro nivel de estrés y nuestras preocupaciones y tristezas disminuyen, pues simplemente nos dejamos fluir con el universo. 

 

Existe un proceso de entrenamiento mental para vivir en el presente llamado “Mindfulness".  Es una técnica que consiste en tener la atención continua de lo que está sucediendo en nuestra mente y en nuestro cuerpo en todo momento.  Actualmente, se utiliza para tratar numerosos problemas físicos y mentales como: depresión, estrés, ansiedad, trastorno obsesivo compulsivo, obesidad y adicciones. 

 

Judson Brewer, psiquiatra experto en Mindfulness, describe la manera en que esta técnica puede ayudarnos a dejar nuestros malos hábitos con un sistema natural de aprendizaje basado en la recompensa parecido al que tuvimos en un principio.  Se trata de entrenar nuestra mente para poner atención plenamente en lo que nos está sucediendo haciendo hincapié en la actitud de curiosidad, que será el detalle esencial para darle más gratificación al proceso. 

 

Cuando nos interesamos en lo que nos sucede con curiosidad disfrutamos más de la experiencia.  Así es la técnica del Mindfulness, atender plenamente el momento presente con una actitud de aceptación carente de juicio.  Y si aprendemos a experimentar el momento presente con curiosidad y podemos recibir el goce que esto implica, con la repetición, seremos capaces de aprender este nuevo hábito y dejar el pasado.

 

Por supuesto que no se trata de un cambio de la noche a la mañana, Brewer afirma que, a medida que aprendemos a ver más claramente lo que obtenemos al seguir nuestros malos hábitos, podremos desencantarnos a un nivel visceral y dejarlos naturalmente.  

Control de la conducta vs Mindfulness

El Mindfulness difiere de los demás tratamientos, porque en lugar de tratar de controlar y forzar a dejar un mal hábito, nos sugiere aceptar la conducta, pero ahora desde una postura curiosa por experimentar lo que nos sucede al hacerla.  

 

Aunque suene demasiado sencilla, se ha comprobado que esta técnica ha resultado ser dos veces más efectiva que el tratamiento estándar para ayudar a las personas a dejar de fumar; de la misma forma, puede aplicarse en otros problemas mentales y físicos como menciono anteriormente, incluso, es útil en todos los contextos.

 

Empieza ahora a entrenar tu mente en la atención continua, date cuenta de lo que experimentas al repetir esos comportamientos que no te son del todo gratos, como no poder dejar de comer esas galletas deliciosas. En lugar de automáticamente llevarte ese bocado al paladar, respira y se consciente de la urgencia que sientes, se curioso como un científico o un niño se asombra por descubrir los detalles, siente la alegría de lograr resistirte al mal hábito y repite tu conducta. 

Referencias:

- Judson Brewer (2015) A simple way to break a bad habit. TEDMED

- Karen Hooker and Iris Fodor (2008). Teaching Mindfulness to children. Gestalt Review

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Comentarios: 3
  • #1

    Liliana (jueves, 29 junio 2017 17:28)

    Hay que ponerlo en práctica, no será sencillo, pero si de excelentes reeditados.

  • #2

    Chuy el guru mindfullness (viernes, 30 junio 2017 03:57)

    Excelente forma de escribir. Quiero conocer más del mindfullness. Saludos.

  • #3

    Bertita (lunes, 10 julio 2017 14:30)

    Estupendo, muy interesante!