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¿Qué debes tomar en cuenta al elegir el nombre de tus hijos?

Cuando buscaba cómo empezar a escribir un blog de psicología, me encontré con un artículo que señalaba que la mayoría de los blogs terminaban siendo abandonados. Esta idea me ha perseguido todos estos meses que no he subido un artículo, así que ya es momento de ponerse manos a la obra.  

 

Siempre en vísperas del año nuevo podemos reflexionar cómo cambió nuestra vida en 12 meses, y ahora me doy cuenta de los grandes cambios que me trajo el 2017.  Y es que es cierto que estamos en constante cambio, pero también es verdad que hay de cambios a cambios.  Hace unos meses nos enteramos que nuestra pequeña familia de dos amenazaba con ser ahora de tres, y después de las pruebas rutinarias, confirmamos con seguridad que había un nuevo ser en formación en mi interior. 

 

Es muy interesante cómo el embarazo ofrece tantas oportunidades de aprendizaje. Entre tantos temas por conocer, noté cómo una vez más, todo lo relacionado con la salud mental en el embarazo está más escondido que otros aspectos. Por todos lados se puede encontrar información médica, de nutrición, y de ejercicios físicos en el embarazo; pero hace falta buscar bien para dar con los temas psicológicos. No vaya a ser que hablar de ello implique que estamos en depresión o alguna otra locura. 

 

Hablo de esto para recordar mi insistencia en el cuidado de la salud mental como parte integral del mantenimiento de nuestra salud, pero el tema del que quisiera hablar esta vez no está tan ligado a la salud, sino más bien a la curiosidad de los psicólogos por la elección del nombre del bebé. Y es que en este afán psicológico por analizar los comportamientos y reflexionar el sentido de cada movimiento que se realiza, las elecciones rutinarias en la vida se hacen más complicadas.  Por eso, lo que antes era una tarea sencilla como dar el nombre a un hijo, ahora se pone más en cuestión. 

 

Pero esto no está de más, es lógico que entre más conocimientos tengamos sobre nuestros actos, nuestro proceder se hace más cauteloso.  Si es posible conocer la influencia que un nombre tiene en una persona, entonces seguramente vamos a querer elegir el nombre que mayor bien traiga a nuestros hijos. Así que: ¿cuál es el riesgo de poner a los hijos el nombre de los padres? (como es el título un artículo del 2011 que publicó el sitio "El Mundo" y causó gran controversia), o ¿qué problemas sociales podrían tener nuestros hijos debido al nombre que llevan?

 

Desde que empecé a estudiar psicología había escuchado sobre estos "potenciales peligros de los nombres", sin embargo, fue hasta este momento, lógicamente, que el tema me llamó más la atención. Y es que yo veo en mi sociedad cómo se repiten ciertos patrones a la hora de dar nombres y me pregunto ¿qué tan cierto es lo que se dice? y ¿cómo es que realmente afectan los nombres?

 

Aunque sería muy difícil responder a estos cuestionamientos con certeza, decidí que podía acercarme rápidamente a la sociedad para tener una mirada un poco más profunda de su opinión acerca de los nombres y sus efectos.  Así que realicé una encuesta de 9 preguntas, que fueron contestadas por 65 personas, a quienes agradezco de todo corazón su ayuda y motivación para trabajar conmigo. 

 

Este instrumento de investigación es muy poco científico y el tamaño de la muestra de mi estudio no significa nada para establecer ninguna verdad. Sin embargo, cumple con el propósito de darse una idea de lo que opinan ciertas personas que están en un contexto en el que se suscitan los cuestionamientos psicológicos mencionados, y por lo tanto, creo que es útil para llegar a ciertas conclusiones.

¿Qué significa dar un nombre?

El nombre de una persona es la primera etiqueta con la que se va a identificar con respecto de los otros y que la acompañará durante toda la vida.  Desde el inicio de los tiempos se han dado nombres a las personas, situaciones y cosas para poder referirse a ellas. Como cita la Biblia (Génesis, 1,5): Dios, nada más separar la luz de las tinieblas, a la luz la llamó “día” y a las tinieblas “noche”. 

 

Cuando damos un nombre a una persona o incluso a una mascota, estamos haciendo un acto amoroso pues reconocemos la existencia de ese ser en la vida y lo distinguimos de los demás con una palabra que nos parece adecuada.  El problema ahora es que, en nuestra cultura occidental, el nombre es una presentación para la sociedad, por lo que esta etiqueta tiene que adecuarse a su funcionamiento.  Es decir, anteriormente y en otras culturas, la elección del nombre tenía que ver con un símbolo,, con el lugar que ocupaban en la familia, o con lo primero que decía el padre al ver al recién nacido. Pero en occidente el significado del nombre no tiene mucha importancia ya y a veces es desconocido para todos, por lo que lo más importante es que suene agradable para la sociedad o que represente la continuación de un legado (como es el caso de repetir los nombres de los padres u otros parientes).

 

De este modo es que se pueden presentar problemas dependiendo del nombre elegido. Si por ejemplo se da un nombre poco común a un niño, éste lo condiciona socialmente y psicológicamente de diversas maneras, aunque no todas puedan representar un daño.  Es posible que el nombre poco común lo haga sentirse del mismo modo: diferente del resto de la sociedad.  Puede ser también que sea sujeto a burlas, si es que el nombre se presta a eso, o simplemente que batalle continuamente para que los demás sepan cómo pronunciarlo o escribirlo correctamente. 

 

Por otro lado, si se elige un nombre común, entonces puede ser que se encuentren varias personas con el mismo nombre y se corra el riesgo de usar sobrenombres u otros indicativos para distinguir a los "tocayos".  Esto sucede frecuentemente cuando se eligen los nombres de moda, pues es cierto que existen modas también para los nombres según la época de nacimiento de los niños. Y a propósito de esto, puede ser que en el momento en que se eligió el nombre haya sonado bien por estar a la vanguardia, sin embargo, podría ser que en la edad adulta de ese niño o niña, las modas cambiaran y ese nombre dejara de ser sofisticado para ser ahora desagradable.

 

Ahora, cuando se elige el nombre de algún miembro de la familia para el nuevo hijo, también se corren riesgos.  Se dice que llevar el nombre de uno de los padres carga con expectativas el doble de grandes por parte de ellos y de la sociedad, pues se espera que ese niño o niña sea igual el papá o a la mamá pero  en chiquito(a) y que cumpla con sus estándares en todos sus aspectos. 

 

Es frecuente también, que se elijan nombres de parientes difuntos para los recién nacidos, y esto se piensa que puede condicionarlos psicológicamente, dependiendo del peso que tenga para la sociedad y para los padres esa persona que ha muerto.  Por ejemplo, un niño puede verse afectado si lleva el nombre de un hermano que ha fallecido, o de algún otro pariente por quien haya sido nombrado como compensación a esa pérdida. 

 

Todo lo anterior nos deja entonces sin ninguna opción para elegir un nombre que sea "libre de riesgo". Así que, por eso me parecía conveniente investigar qué opinaba la gente con respecto a sus nombres para hacer un contraste con estas creencias y tener más herramientas para debatirlas. 

Encuesta ¿Qué sabes de tu nombre?

Con la primera pregunta¿Te gusta tu nombre? De las 65 personas encuestadas, sólo 3 personas respondieron que no les gustaba su nombre.

 

En la segunda pregunta: ¿Por qué eligieron ese nombre para ti? La mayoría (36 personas) respondieron que fue por gusto, y entre esto mencionaron respuestas como "se les ocurrió", "se debe a un personaje de la historia", "por algún artista", "por ser nombre bíblico", "por que era la moda de entonces", "por ser poco común", etc. 18 personas respondieron que fue por herencia de su papá o de su mamá, entre ellos, 2 también eran nombres de los abuelos. Otras 6 personas respondieron que les dieron sus nombres en honor a un miembro de la familia, por recomendación de uno de ellos y/o por una pariente que había muerto. 2 personas dicen que fue por el día del santo en el que nacieron. Y finalmente, 3 personas desconocen la razón.

 

A la tercera pregunta: ¿Consideras que tu nombre es común? 33 personas respondieron que no y 32 respondieron que sí era común. 

 

En la cuarta: ¿Crees que los nombres definen de algún modo la personalidad? 31 personas dijeron que sí influye de algún modo. 28 personas opinaron que no influye en absoluto. Y 3 personas respondieron que probablemente sí o no.

 

Para la quinta pregunta: ¿Llevas el mismo nombre que alguno de tus padres? Un total de 20 personas encuestadas respondió afirmativamente, siendo de estas 8 personas que llevan el nombre de su mamá y 12 personas con el nombre de su papá.

 

En la sexta pregunta: ¿Crees que es importante darle el nombre de los padres a los hijos? 8 personas respondieron que sí era importante y sólo una de ellas respondió que era más importante si el hijo es varón.  

 

Para la afirmación de la pregunta número siete: En la sociedad latinoamericana se tiende a heredar el nombre del padre al primer hijo varón y a elegir un nombre distinto al de la madre para las hijas. ¿Por qué crees que sea así? 22 personas comentaron que esto se debía por seguir con la costumbre, la tradición, el honor de los padres, por el temor al cambio y/o por la cultura. 35 personas respondieron que esto se debe al machismo de la sociedad, al ego del hombre, y al valor que esto representa para el hombre. 4 personas opinaron que esta afirmación no es verdadera. Y 6 personas dijeron no saber a qué se debía esto.

 

En la octava pregunta: ¿Has tenido alguna ventaja o alguna dificultad en tu vida debido al nombre que tienes? Aclara si es el mismo de alguno de tus padres (mamá o papá), si es poco común, o si es común. 

- 41 personas respondieron no haber tenido ninguna ventaja o desventaja por su nombre.

- 2 personas comentan que han tenido ventajas por ser el mismo nombre que su mamá (una de ellas admite que podía usar sus tarjetas de crédito).

- 1 persona responde que ha tenido ventajas por encontrar conocidos de su papá o de su abuelo pues lleva el mismo nombre que ellos.

- 2 personas comentan que han tenido ventajas por ser un nombre no común, pero a la vez una de ellas también tuvo desventajas.

1 persona responde que tuvo desventajas por ser un nombre común

- 2 personas admiten haber tenido desventajas por ser el mismo nombre que el de su papá.

- 1 persona responde haber tenido desventajas por que lleva el mismo nombre que su mamá y le ha sido difícil separar rasgos de personalidad heredados por ella.

- 6 personas más comentan haber tenido desventajas por ser un nombre no común.

Los demás respondieron haber tenido ciertas desventajas mínimas pero no especifican por que razón de las sugeridas sino que se debe a la ortografía del nombre, por dificultad para pronunciarlo, a que sus nombres son muy largos, o por desagrado de su nombre.

 

9 ¿Crees que el significado de tu nombre tiene alguna influencia en tu personalidad y tu vida? 

17 personas opinan que sí tiene influencia el significado del nombre.

27 persona opinan que no influye.

2 personas respondieron que podría ser. 

Discusión: ¿Qué tan ciertas son entonces las teorías?

Por las respuestas de los encuestados, puedo comprobar, como anteriormente lo menciono, que la elección del nombre en esta cultura occidental se da, en su mayoría, por gusto de los padres por el nombre.  También, el hecho de que la mitad de los evaluados hayan respondido que su nombre es común y la otra mitad diga que no lo es, me parece que muestra la diversidad y la influencia de otras culturas e idiomas en la nuestra. 

 

Por otro lado, aunque no se sabe si todos los encuestados son los primogénitos, con haber obtenido sólo 8 respuestas afirmativas ante la importancia de elegir el mismo nombre de los padres para los hijos, se demuestra que esta tradición va disminuyendo, (como comenta una persona en un artículo: "en mi pueblo ya hay más Brayans que Juanes").

 

No obstante,, 20 personas encuestadas, llevan el mismo nombre de sus padres y 55 dieron explicaciones para la afirmación de que "En la sociedad latinoamericana se tiende a heredar el nombre del padre al primer hijo varón y a elegir un nombre distinto al de la madre para las hijas", de modo que están de acuerdo en que este fenómeno aún existe.

 

Que por cierto, tal como alguien respondió en esta pregunta, no cuento con  los datos para comprobar que esto es así, mi afirmación se basa solamente en lo que he escuchado y leído sobre el tema, sin embargo, es cierto que no existen datos estadísticos sobre cómo se dan las elecciones de nombre de Latinoamérica. Habría que ver entonces cuántas de las 65 personas encuestadas tiene hermanos que lleven el nombre de sus padres, y cuántos habrán de ponerle a sus hijos el mismo nombre de ellos, para comprobar (en nuestra pequeña muestra de población) que esta afirmación es correcta.  

 

Ahora bien, para debatir las creencias del riesgo de utilizar el mismo nombre de los padres en los hijos, podemos ver que la mayoría de los encuestados respondió no haber tenido ninguna ventaja o desventaja debido a su nombre, de manera que, si es que las 20 personas encuestadas que llevan el nombre de sus padres han tenido alguna dificultad, al parecer no la tienen consciente o no es del todo significativa. 

 

En este punto creo que es necesario discutir cómo a veces las teorías psicológicas pueden escandalizar situaciones que no son tan importantes.  Pienso que es verdad que existen las expectativas de los padres para con los hijos, y estas son mucho más en el caso de los primogénitos, sin embargo, el hecho de que lleven el mismo nombre de los padres no va a suponer forzosamente que "estén viviendo un destino que no les pertenece", como mencionan los estudiosos del inconsciente.

 

Creo que antes de buscar dificultades escondidas en las generaciones pasadas o en el inconsciente de las personas, es más útil enfocarse en lo que se ve en el presente.  De modo que las verdaderas dificultades a las que podrían enfrentarse las personas que llevan el mismo nombre que sus padres serían primeramente que van a ser identificados por la sociedad como el "ito" del papá o la mamá. Si es Pedro, Pedrito; Juana, Juanita; Tomás, Tomasito; Agapito...   Y esto puede ser así hasta que sus padres fallezcan. 

 

Otra dificultad va a ser que, probablemente haya confusión a la hora de pasar los recados o las llamadas telefónicas, aunque hoy en día todo mundo habla al celular, así que las declaraciones de amor a la madre o al padre del susodicho yo creo que ya estarán obsoletas.  Lo que sí es verdad y debe tenerse en cuenta es que puede ser que el hijo o la hija que lleva el nombre de los padres, tenga el sentimiento de estar compartiendo la identidad con alguien más o de competir con el padre o la madre por su reconocimiento como individuo. 

 

Regresando a la afirmación "carente de sustento científico" sobre el hecho de que son más los hombres que siguen llevando el nombre de los padres que las mujeres. Creo que esto puede explicarse porque, en nuestra cultura, se permite más diversidad para las mujeres que para los hombres en todos los sentidos.  Esto se ve desde las tiendas de ropa para los niños en el que los estantes de las niñas abarcan la mayoría del establecimiento y sólo en un rincón está la ropa para los niños.  Y es que por distintas razones, el hombre en esta cultura tiende a ser más conservador, desde contar con un nombre tradicional (o el del papá), hasta realizar los deportes designados sólo para hombres y portar la ropa más sencilla. 

 

Como respondieron los encuestados, probablemente esto se deba a la tradición y costumbre, sin embargo también es muestra de una sociedad enfocada en el hombre, en la que incluso las mujeres deciden que sus hijos varones lleven el nombre de sus parejas pero se sienten con mayor libertad para elegir otros nombres para sus hijas; esto por lo mismo de la permisibilidad que se da a las mujeres en todos los aspectos.  Así que, paradójicamente quien sale perdiendo en este caso es el hombre, pues su flexibilidad se ve coartada por las ideas que son consideradas como machistas.

 

En cuanto a las respuestas de si el nombre influye en la personalidad creo que es innegable que nuestra identidad está parcialmente formada por el modo en el que nos trata la sociedad, y por lo tanto, nuestro nombre tendrá el potencial de modificar nuestras interacciones con las demás personas.  Hay un estudio que comprueba cómo los hombres con nombres poco comunes tienen mayor tendencia a dejar los estudios y permanecer en soledad en su vida.  Otro estudio entre pacientes psiquiátricos demostró que aquellos que tenían nombres inusuales tendían a estar más afectados.  Y uno más, afirmó que las personas con ciertos nombres eran más aptas para conseguir trabajos con respecto a los nombres más propios de otras razas, aunque tuvieran el mismo curriculum.

 

Existe otro estudio hecho en la Universidad Hebrea de Jerusalén, que demostró que las personas incluso se parecen físicamente al nombre que llevan. Así que, todos aquellos que dijeron que el nombre no influye en la personalidad, tomen en cuenta estos aspectos.  No quiere decir ciertamente que tener un nombre te dará cierto tipo de personalidad, no es como el horóscopo, pero es cierto que éste tendrá mucha influencia en tu formación personal.

 

Por último me gustaría concluir que la elección del nombre de los hijos raramente los afectará más que ser criados por los padres que eligen ese nombre para ellos. Así que, es cierto que tener un nombre común pueda traer dificultades en algún punto en los niños, como también lo es el hecho de tener un nombre no común, y como del mismo modo puede ser cuando se lleva el nombre de un familiar. Sin embargo, tendrá mucho mayor peso el estilo de crianza con el que el niño o la niña crezca que el nombre que lleve.  

 

Por esto es que, finalmente la elección del nombre es un reflejo mayormente de la personalidad de los padres, quienes si son más tradicionales escogerán un nombre tradicional para sus hijos, si son más aventurados, elegirán un nombre más exótico. Y si les importa más lo que opina la sociedad, entonces se mantendrán entre las lista de los nombres de moda para su elección. Los pobres que son psicólogos o tienen parejas psicólogas, entonces tendrán que hacer estos estudios y escritos exhaustivos para finalmente seguir en la indecisión sobre cuál es el mejor nombre para llamar a sus hijos. 

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Comentarios: 8
  • #1

    Edna (miércoles, 03 enero 2018 17:08)

    Súper padre lau! Me hubiera gustado contestar tu encuesta ❤️❤️�

  • #2

    Pau (miércoles, 03 enero 2018 19:48)

    Que padre!!
    Las estadísticas de las encuestas son muy interesantes

  • #3

    Fernando (jueves, 04 enero 2018 07:25)

    Excelente artículo!!! Y tu ya decidiste el nombre de tu bebé???

  • #4

    Paloma (jueves, 04 enero 2018 11:25)

    Muy interesante. �

  • #5

    Liliana (jueves, 04 enero 2018 12:00)

    Muy intetesante y ahora a seguir pensando cómo llamar a ese pequeñito que crece en tu interior.

  • #6

    Bertita (jueves, 04 enero 2018 12:44)

    Qué interesante Laurencita! Ahora va a ser más predicamento elegir el nombre del bebé pino �

  • #7

    luly (jueves, 04 enero 2018 16:24)

    Excelente e interesante artículo!
    Ya me dirán que nombre le pusiste al bebé próximo a arrivar. �

  • #8

    Luis Alberto Zavala Ramos (jueves, 04 enero 2018 22:45)

    Excelente artículo. Muy recomendable y muy bien realizado. Felicidades.