¿Neurótico yo?

La esposa de mi amigo es muy pulcra, cuida mucho la limpieza de su casa al grado que sus invitados pueden notar el malestar que le provoca cuando llegan a ensuciar su mesa.

El señor del departamento 22 no puede dejar el edificio sin regresar varias veces a verificar si cerró bien su puerta, cuida que sus camisas tengan una simetría en su clóset y no le gusta meterse a la regadera sin huaraches por que le da "cosa".

La bloggera famosa que tiene un cuerpo escultural y promueve un estilo de vida "saludable", pesa todos sus alimentos que va a comer y cuenta las calorías que hay en sus 6 (no más, no menos) comidas al día. 

 

Con el paso del tiempo, la palabra neurosis ha sido utilizada para nombrar diferentes afecciones en varios contextos creando una confusión en el significado del término. Aunque fue primeramente establecida por el psicoanálisis, el concepto comenzó a utilizarse por los psiquiatras para hacer una diferenciación entre la psicosis.  De esta forma, se utilizó para distinguir a las personas que sufrían alguna condición asociada a la depresión, la ansiedad y a un mal funcionamiento en general, pero que tenían un buen contacto con la realidad y presentaban un comportamiento adecuado para la sociedad. 

 

Hoy en día, la palabra neurosis es utilizado de muchas formas y puede ser útil para describir algunos de los problemas que experimentan la mayoría de las personas. Aunque sugiero tener cuidado en no poner de inmediato esta etiqueta a las comportamientos que así cataloguemos, porque esto sucede a menudo en los pacientes que asisten a terapia y tampoco creo que sea conveniente. 

 

El término de neurosis al que me refiero es el que describe ciertos patrones de conducta que hemos desarrollado a lo largo de nuestra vida para adecuarnos a las exigencias del ambiente. El problema es que se trata de ciertas conductas rígidas que nos proporcionan "seguridad" pero que nos alejan de experimentar la realidad plenamente. 

 

Son conductas maladaptativas provocadas por ciertas situaciones que nos causan ansiedad o temor, aunque esto muchas veces no lo tengamos consciente,  y que nos alejan de conseguir nuestras metas o satisfacer nuestras necesidades. 

 

Como en los ejemplos del inicio, las personas reaccionan creando ciertos hábitos para lidiar con sus temores e inseguridades, sin embargo, estas conductas en sí no proporcionan un remedio para su necesidades, sino que terminan siendo sólo un paliativo para mitigar sus malestares, y por esta razón es que se siguen repitiendo. 

Tipos de neurosis

Es importante entender el significado de neurosis porque todos somos neuróticos de alguna forma y en algún momento, pues a lo largo de nuestro desarrollo, fuimos creando estas formas de reaccionar para enfrentar nuestras inseguridades.  

 

Si alguien llegara a nuestra sociedad sin ser nada neurótico, habría que neurotizarlo un poco para que pudiera sobrevivir. Así que al nacer, todos vamos pasando por este proceso de "neurotización" que nos aleja de nuestra esencia, y nos crea un concepto falso de nosotros mismos y de lo que creemos que es la realidad.  Por eso es que se dice que "el neurótico no ve lo obvio", pues nuestra <domesticación> disminuyó nuestra capacidad de darnos cuenta, y de esta forma, nos hacemos ideas falsas de la realidad que nos impiden encontrar la satisfacción plena y completa. 

 

El trabajo que se realiza en la psicoterapia permite distinguir cuando se está siendo neurótico y, al darse cuenta de ello, lograr cambiar estas estrategias maladaptativas por algunas más sanas que proporcionen satisfacción.  El doctor en psicología Gregg Henriques,(2012) menciona 5 diferentes ámbitos de adaptación en los que suceden los patrones neuróticos de conducta: 1)hábitos, 2)emociones, 3)relaciones, 4)defensas, y 5)creencias. 

 

1. Los hábitos neuróticos. Son los que se describen al inicio del artículo, todas aquellas conductas automáticas o rituales que las personas utilizan para aliviar la ansiedad y obtener cierta seguridad.  El problema de estos hábitos es que con el tiempo, nos generan repercusiones.  Por ejemplo, el vecino del 22 seguramente llega tarde al trabajo con frecuencia por sus constantes vueltas a revisar su pericia en el cerrado de puertas. Del mismo modo, la bloggera famosa podrá desarrollar un trastorno alimenticio (sino es que ya lo tiene) además de que difícilmente podrá disfrutar de lo espontáneo y de la sencillez que implica la alimentación. 

 

Si revisamos nuestros hábitos probablemente podremos encontrar algunos de ellos que sean neuróticos. Y si no los encontramos la primera vez, o nos descubrimos creando excusas para justificarlos, quizás debemos revisarlos una vez más pues recordemos que la neurosis nos convence de que los demás son los neuróticos, no nosotros. 

 

2. Patrones emocionales neuróticos. Es cierto que hay personas que son más emocionales que otras, pero sentir mucho, llorar fácilmente, reír en fuerte o ser más racional no tiene por que ser neurótico. El problema ocurre cuando una situación desata una emoción que nos bloquea para sentir alguna o todas nuestras emociones. Por ejemplo: una persona competidora que por no sentir la vergüenza de la derrota, culpa al otro. O la niña buena que le enseñaron a no enojarse porque no era "bien visto" y ahora confunde la tristeza con el coraje. 

 

3. Patrones relaciones neuróticos. Estos ocurren cuando respondemos de manera extrema en una relación por temor a que nuestras necesidades emocionales no sean satisfechas, lo cual nos trae problemas interpersonales. Sucede por ejemplo cuando tememos perder la amistad de alguien y en lugar de cultivarla de manera sana, reclamamos afecto o atención.  Esto a la larga puede cansar al otro y alejarlo, de manera que en verdad nos quedamos sin obtener lo que deseábamos porque nosotros mismos lo ahuyentamos.  

 

El famoso libro de "Por qué los hombres aman a las mujeres cabronas" relata tal cual la neurosis que se da en las relaciones de pareja.  Describe el comportamiento de las mujeres que piden a gritos atención y buscan controlar la conducta del otro por la falsa creencia de que, de esta manera, el otro no se irá de su lado.  Al final, los hombres terminan huyendo de esa relación y es por eso que les atrae más las mujeres que no muestren este comportamiento neurótico.

 

Entre más afectados estamos en este ámbito, más caóticas se vuelven las relaciones.  En mi práctica terapéutica veo muchos casos de relaciones destructivas que continúan por años y años pues ambos miembros de la pareja viven su neurosis en este aspecto.  También son llamadas relaciones codependientes y como pocos saben de qué se tratan, cada vez existen más pues los patrones de conducta neuróticos nunca son tratados y se trasmiten por generaciones. 

 

4. Sistema de defensas. Éste trata de traer armonía los demás ámbitos, pero cuando es neurótico, se vuelve problemático. Como es el caso de la represión y la racionalización.  Por ejemplo, si alguna situación nos es demasiado atemorizante porque está relacionada con un evento traumatizante que vivimos, una defensa neurótica sería la represión, que bloquea completamente nuestra experiencia para no volver a sufrir lo que vivimos. 

 

La racionalización suele ser una defensa neurótica mucho más empleada, se da cuando inventamos razones para esconder nuestras verdaderas necesidades o sentimientos.  Como en el caso del paciente/cliente hombre que no puede llorar en terapia y entonces da explicaciones científicas para su "situación", o habla mucho y cuenta chistes de forma que sustenta su creencia y esconde sus sentimientos.  Las personas que utilizan esta defensa suelen ser los que menos lograrán ver su neurosis porque en realidad están convencidos de lo que creen, ellos necesitan saber que tienen la razón y que los demás están equivocados.

 

5. Creencias neuróticas. De este tema había escrito un artículo anteriormente en el que hablo de lo irracionales que pueden ser ciertos de nuestros pensamientos que de alguna forma instauramos en nuestro sistema de creencias.  Ya que los pensamientos dan valor a nuestras emociones y nuestros actos, las creencias neuróticas pueden provocarnos mucho malestar.  Para esto es bueno revisar cuáles son nuestros pensamientos que nos conducen a actuar de cierta manera, y cuestionarlos detenidamente para saber si son los más adecuados. 

¿Qué hago ahora entonces con mi neurosis?

Entonces, todos en algún aspecto o momento somos neuróticos y el mejor momento para darnos cuenta de ello, es cuando estamos en una relación, sea de amistad o de pareja principalmente, pues es cuando el otro saca a relucir sus puntos más vulnerables y nos permite ver los nuestros.  Así que si consideramos que no somos tan neuróticos porque la mayoría de nuestros hábitos, por ejemplo, son flexibles y no nos provocan ningún malestar, entonces cuando estamos en una relación, podremos descubrir que tal vez sí lo somos en otros ámbitos. 

 

Tal vez la Cenicienta era muy digna y no mostraba esa imperiosa necesidad por ir al baile a casarse con el príncipe. Sin embargo, aunque esto pudo atraerle más a él, más tarde seguramente se dio cuenta de su compulsión por tener los pisos limpios y brillantes mientras entonaba el "Ruiseñor".

 

En fin, si logramos darnos cuenta de nuestros comportamientos neuróticos vamos a tener menos problemas, y simplemente, lograremos ser más felices

"Entre más experiencias te permitas vivir, menos neurótico eres"

Hace poco fui a una conferencia sobre la terapia ACT (Acceptance and Commitment Therapy) aplicada en niños con espectro autista.  Aunque esta terapia es una nueva forma del tratamiento Cognitivo Conductual, creo que comparte la premisa básica de la Terapia Gestalt para tratar las problemáticas humanas y por lo tanto, es bastante efectiva.

 

En Gestalt nos guiamos por la "Teoría Paradójica del Cambio" en la que, para obtener un resultado diferente, en lugar de oponernos a lo que estamos haciendo, simplemente nos encargamos de revisarlo tal cual es.  Del mismo modo, la ACT busca aceptar lo que estamos experimentando y comprometernos con una acción que enriquezca nuestra vida.

 

Esta sería una excelente manera para tratar nuestros patrones de comportamiento neurótico.  Primeramente debemos tenerlos conscientes, lo cual puede ser difícil pues como menciono anteriormente, la neurosis nos ciega.  Pero si tenemos el compromiso y la humildad para actuar a favor de nuestra vida, podemos lograrlo. Es cuestión de revisarse continuamente, darse cuenta de nuestras acciones, nuestros pensamientos y nuestros sentimientos; y analizar qué tan rígidos son y qué nos pasa si buscamos hacer las cosas de otra forma.

 

Por ejemplo, podemos darnos cuenta de que tenemos un hábito neurótico cuando al tratar de dejar de hacerlo, experimentamos cierta ansiedad que nos compromete a repetirlo.  Como para cada acción, se necesita un pensamiento y una emoción que los preceda, en este caso podríamos observar cuáles son nuestros pensamientos y sentimientos que están relacionados con ese hábito neurótico y simplemente, tenerlos en cuenta. Es verdad que podemos elegir nuestros pensamientos y que nuestro estado de ánimo puede ser también una elección, pero la mayoría de las veces, estos se desatan ante diferentes situaciones y tratar de controlarlos, sólo nos hace sentir más frustrados.  Por esta razón, no buscamos cambiarlos en este caso, sino solamente darnos cuenta de ellos.

 

En el caso del vecino del 22, él podría darse cuenta que su hábito de revisar si cerró bien la puerta de su departamento se debe, lógicamente, al temor de que la haya dejado abierta.  En vez de oponerse a esta conducta o a los pensamientos y sentimientos que la preceden,  una estrategia de la terapia ACT propone enunciar el pensamiento y el sentimiento que precede al hábito y repetírselo cuando se experimenta la obsesión. Entonces, el señor recordará que experimenta un "temor irracional por haber dejado la puerta abierta cuando ya la cerró", y cada vez que sienta esa ansiedad que lo impulsa a regresar a revisar si cerró bien su puerta, debe recordarse este enunciado.  

 

Así simplemente, sin enojarse con su compulsión por repetir el acto, o sin oponerse a sus sentimientos y pensamientos, el vecino sale de su casa y se deja sentir la ansiedad y el temor por su "temor irracional por haber dejado la puerta abierta cuando ya la cerró", y al tener esto presente, las sensaciones son más llevaderas y las compulsiones van cesando.

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Comentarios: 3
  • #1

    Myrna Cecilia R (miércoles, 10 enero 2018 11:45)

    Neurótica yo some times

  • #2

    Liliana (miércoles, 10 enero 2018 14:15)

    Muy buen artículo, y creo que todos tenemo algo de neurosis en cierto grado (al menos yo, si �)

  • #3

    carlos carlos castro (lunes, 29 enero 2018 21:12)

    Hoy