Himno de una mamá rendida a su bebé en momentos de enamoramiento

¿Y qué si a veces prefieres quedarte en mis brazos durmiendo en una de tus tantas siestas?

En verdad es una delicia para mi y un descanso que por obligación me haces tomar.

¿Y qué si no me dejas hacer nada de lo que tengo que hacer?

Si mi quehacer más importante ahora es cuidar de ti.

¿Y qué si no quieres dormirte solito y necesitas que te arrulle siempre que tienes sueño?

Dios me mandó un chiquito bien gordito porque soy fuerte y puedo cargarte. Además de que ya le pregunté al traumatólogo y no me va a salir una hernia de disco por brincarte de arriba a bajo haciendo shh shh

¿Qué más da si esta noche tampoco duermo seguido?

Si puedo disfrutarte a esas horas en que tus ojitos brillan distinto. 

¿Y qué si tengo kilos de más, si no hay tiempo de hacer ejercicio, si ya no puedo traer mi cabello suelto, y si mi guardarropa se ha reducido a sólo las prendas que son amigables con la lactancia?

Un par de años menos de vanidad son clave para la humildad que quiero enseñarte a que conserves en tu corazón. 

¿Y qué si te meto todos los días en mi cama y nos dormimos abrazaditos los tres cuando existe la amenaza que nunca te voy a poder sacar de aquí?

Ojalá cuando vayas a la universidad también quieras llevarnos a dormir contigo y caigamos en esa “terrible” profecía.

¿Y qué si nuestras vidas cambiaron por completo y no prefiera por ello que tú te acostumbres a nosotros sino que me deje “manipular” por tus malas intenciones de ser el “controlador” de tus papás y tú decidas a dónde sí o no vamos?

No es mi deseo adiestrarte mi cachorrito humano, no tienes negras intenciones, ni pretendes ser la autoridad. 

Yo creo que si de una vez dejamos de acomodar las líneas de la familia en jerarquías nos ahorraremos muchos conflictos por las luchas de poder.

No quiero ajustarte a que complazcas a una sociedad, no quiero ajustarme a yo hacerlo.

¿Y qué si dicen que esto se llama esclavitud?

Yo espero que mi condena sea eterna y cuando peses 40 kilos todavía pidas mis brazos para seguir sin libertad.

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