Del psicólogo al médico

Cuando mi esposo y yo éramos amigos, coincidimos en lo problemático que era presentarnos hablando sobre nuestras profesiones.  Yo le platicaba que siempre que decía que era psicóloga, automáticamente venía la frase de que "seguro me estás analizando", y él me contaba que cuando él decía que era médico, todos le empezaban a hablar de sus males, los del tío o la tía o hasta los del vecino. 

 

Yo no sabía mucho de lo que significaba ser médico hasta que me case con uno, bueno, desde que empecé a ser su novia. Y aunque son pocos años los que hemos estado juntos, creo que he aprendido mucho al respecto.  Además de que me encanta aprender a decir palabras complejas que sólo ellos usan como "Piocolecistolitiasis" (nunca lo había escrito, tuve que buscar en google cómo hacerlo), también me he familiarizado con su preparación profesional y su labor como médicos.

 

En este aprendizaje, lo que más me sorprendió, es que nunca antes me había puesto del lado del médico cuando era criticado por su labor.  Antes me era muy fácil enredarme en confluencia con comentarios negativos que escuchaba sobre situaciones en las que lo que hacía el médico parecía no ser lo mejor para el paciente.  Y así mi respuesta más fácil era culparlos por determinada razón que me pareciera lógica como justificación del suceso.  Hasta que pude abrir mi mente y comprender que el lado del médico era muy amplio y tenía igual o mayor validez. 

 

Creo que es muy común señalar la labor del médico cuando ésta no se acerca a las expectativas que tenemos de ella, o cuando los resultados de la situación no son de nuestro agrado. Y esto sucede porque en un primer momento, se ve al médico como un Dios que puede modificar el rumbo hacia el desastre y crear un panorama agradable.  Entonces, cuando no se obtiene lo esperado, lo más fácil es juzgar su labor.  Así nos olvidamos que se trata de seres humanos que desempeñan tareas que dependen de muchísimos factores por lo que terminan en resultados diversos y a veces de poca certeza. 

 

Así como con el psicoterapeuta, creo que la principal característica que hace de un médico uno bueno, es que tenga la capacidad de benevolencia.  Es decir, que no sea simplemente el "ante todo no hagas daño", sino que en verdad desee hacer el bien a los demás.  Obviamente yo se que mi esposo la tiene, por eso me casé con él. y hago hincapié en ello porque creo que en estas profesiones humanas es fácil perder este objetivo cuando se vive de ello y además, cuando se tiene toda una población juiciosa en la espera de resultados acordes a sus ideales. 

 

Hoy fue día del médico en México, contrario a otros países en el que se celebra el 3 de diciembre, así que quisiera felicitar a todos los médicos de nuestro país, donde hay más de 266 mil profesionistas ocupados (según el Observatorio Laboral OLA.org) siendo la quinta carrera profesional con mayor número de ocupados.  Donde ni es la carrera con mayores ingresos, pero sí la que exige más horas de trabajo y de estudio.  Donde los médicos veteranos guardan rencor por lo duro que fue su preparación y parecen depositar todo este enojo en los nuevos profesionistas sometiéndolos a horas de trabajo y castigos inhumanos.  Y donde se hacen más consultas médicas a google que a los profesionales que seguramente tienen a una cuadra de su casa.

 

 

Feliz día a todas las mujeres médicos que tienen la capacidad de cuidar de la salud de los demás, además de las de sus familias.  Feliz día a todos los esposos médicos, que llegan cansados de muchísimas horas de trabajo (que no es solamente de oficina) y todavía llegan a sus casas a recibir reclamos de las esposas por no estar con su familia más tiempo.  Feliz día a los que se pierden de pedacitos de la vida de sus hijos por comprometerse a su preparación como médicos, y más a ellos que no lo hacen con la espera de un ingreso prometedor, sino con la vocación el compromiso de servir a los demás con sus conocimientos. 

 

Feliz día a todos los médicos, en especial a mi hermano, mi suegro, mi tía y a mi esposo.  

 

Feliz día Fer porque siempre haces las cosas ordinarias de manera extraordinaria, y porque si en México brillas por tu destreza en lo que haces y tu trato amable hacia los demás, mucho más lo haces en una sociedad más hostil a la de nuestro país.

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