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El antídoto para el mal de amores

Hace unos días, una paciente/cliente/amiga que tuve en años anteriores, me escribió muy angustiada pidiéndome que la ayudara porque decía que no podía con el dolor que sentía de ver a su ex pareja casarse con alguien más.  Sólo le recordé ciertas cosas que antes ya habíamos discutido y parece que pronto encontró alivio.

 

Me he dado cuenta que cuando una relación de pareja termina, es muy común que uno de los miembros pase por alguna etapa de ansiedad muy fuerte que los hace correr a pedir ayuda.  Y sucede tanto en hombres como en mujeres, parece que el mal de amores es uno de los más grandes males de la humanidad, sino es que el mayor, pues hasta las personas más inteligentes se llegan a ver completamente perdidos para enfrentar esta situación. 

 

La forma en que reaccionamos ante los problemas que se dan en las relaciones interpersonales, depende de nuestra personalidad, la situación y sobretodo, de nuestra historia de vida.  Es por eso que para algunas personas es más fácil salir de un rompimiento que para otras. 

 

Cada situación es distinta pero, si estás viviendo un duelo de este tipo y te encuentras desesperado por encontrar ayuda, seguramente te pueda servir leer lo que a continuación enumero como los elementos para elaborar un antídoto para el mal de amores. Habrá mucho o poco que resolver, pero creo que es conveniente recordarse estos puntos sobretodo en esos momentos de desesperación en los que las emociones parecen consumirnos. 

 

Primero que nada, quiero decirte que debes sentirte afortunado por estar viviendo una situación así.  Se que no suena nada lógico pues se trata de algo que te duele muchísimo, sin embargo, sea cual sea tu historia, esto que estás viviendo es una oportunidad de crecimiento personal inigualable, y aunque no lo creas, pronto llegará el momento en que deje de doler.

 

Si resuelves tu duelo de buena manera, te convertirás en una mejor persona, mucho más madura y con un aprendizaje de vida único que sólo el experimentar lo que estás viviendo, te permitirá obtener. 

 

 

"Las cosas confluyen sincrónicamente en la vida para traer el mensaje necesario, el aprendizaje preciso, y los recursos indispensables"

 

Créeme en que llegará el día en que voltees atrás y recuerdes que fue difícil salir de donde estabas, pero que lo lograste y que qué bien que lo hiciste, pues ahora estás en un lugar mucho mejor. Quizás siendo felizmente soltero(a), sin urgencia de una compañía; o tal vez, siendo tan feliz con alguien más como nunca imaginaste que podrías serlo o volverlo a ser. Y entonces, recordarás a esta persona que en este momento es causa de tu sufrimiento y le agradecerás por haber estado en tu vida, pues te dio la oportunidad que supiste aprovechar para convertirte en la mejor versión de ti mismo.

 

Elementos del antídoto

1. Tranquilo(a), no es el fin del mundo..

Cuando los sentimientos te abrumen y pienses que tu dolor es tan grande que no puedes soportarlo, dale una pausa a tus lamentos y date cuenta que en realidad no se trata de algo tan terrible.  Sí, el dolor por la pérdida de la pareja puede ser tan grande como lo es el que un ser querido muera, pero en realidad, no es el fin del mundo.  El fin del mundo es tal cual, el fin del mundo, y cuando eso suceda creo que ni siquiera va a haber oportunidad de lamentarse como lo estás haciendo. 

 

Así que, no naufragues en el mar de emociones que te sacuden al terminar con una relación de pareja. Tú puedes vivir esto que te puso la vida. Se que es difícil sobrellevar las emociones dolorosas, pero para nuestra suerte, no sólo somos criaturas sentimentales, también tenemos otros centros de inteligencia que nos deben ayudar en estos momentos para encontrar un equilibrio.  Utiliza la razón para comprender esto: piensa en la misma cantidad en como te estas dejando sentir. Y también, muévete: utiliza también tu instinto para actuar al grado de lo que sientes.

 

2. No busques atajos para vivir el dolor

Después de que has puesto freno al drama y le diste cabida también a la razón y a la intuición para enfrentar tu situación de desamor, ahora es momento de entregarse al dolor. Y es que el dolor y el sufrimiento no es lo mismo.  Una cosa es quedarse estacionado en la tristeza, siendo miserable y sobredimensionando el rompimiento como lo más terrible que existe, y otra es sentir el dolor que es necesario sentir para sanar y seguir adelante. 

 

Teniendo esto en claro, ríndete al dolor y déjate sentir pues te aseguro que no será para siempre. Y entre más rápido te permitas vivir el duelo, más fácil será sobrellevarlo. La única manera para salir de un duelo siempre es atravesándolo y no hay atajos para ello. No busques paliativos que adormecen los sentidos como el alcohol u otras drogas, ni encuentres refugio en otros brazos.  Esto sólo da lugar a la acumulación de duelos y al final hacen más grave la situación.  

 

Los seres humanos nos negamos a sentir el dolor por naturaleza, cuando se trata de la felicidad y otros sentimientos bonitos, rápidamente nos entregamos a ellos, pero en el momento en que nos toca experimentar la tristeza no queremos enfrentarla.  Debemos dejar de tenerle miedo al dolor y entregarnos a él cuando es necesario. Date oportunidad para vivir la tristeza. Llora, grita y patalea como cuando eras niño(a).  Verás que cuando puedas expresar tus emociones te sentirás mejor, sin menos carga emocional y a un paso más de la sanación.  

 

Puede ser que tengas que darte muchas oportunidades para hacer esto, pero no se trata de que este vaya a ser tu estilo de vida.  ¿Hasta cuándo vas a dejar de llorar por esta pérdida? hasta que dejes de sentirla.  Poco a poco irá siendo más fácil y menos doloroso, sólo es cuestión de empezar a sentirlo. 

 

3. Pon distancia de lo que te hace mal

En otras palabras, ¡deja de acosar al amor perdido! 

Si no trabajas o estudias donde mismo que tu ex pareja, entonces no lo tienes que ver.  Y si es así, haz lo posible por evitarlo. Esto no es fácil cuando todavía tienes esperanzas de que el otro regrese a ti, pero es necesario si quieres sanar.  Entre menos sepas del amante en cuestión, más fácil te vas a recuperar pues podrás disponer de toda tu energía en reponerte a ti y no en pensar en dónde estará el otro, con quién, estará pensando en tí, etc., etc. 

 

Bórrala(o) de tus redes sociales, bloquéalo(a) o suspende tu vida cibernética por un tiempo.  Deja de acosar sus movimientos y hacerte novelas mentales sobre su paradero. No salgas con sus amigos ni visites los lugares que ella o él suelen visitar.  Es tiempo de que encuentres una versión tuya diferente a la que tenías con tu ex pareja, este es un momento para explorar tu individualidad sin esperar que el otro se cruce por tu camino. 

 

Si la ansiedad por saber de él o ella te está ganando, date permiso de sentirla. Es decir, no dejes que tu ansiedad actúe por ti, libérala expresándola de distintas sanas maneras: grita, canta, llora, baila, date un masaje, haz mucho ejercicio. No permitas que te consuma con distintas conductas destructivas como drogándote, fumando o comiendo de más.  Recuerda que hay más formas de manejarla y también puedes practicarlas.

 

4. Quiérete, enamórate de ti mismo(a)

Esto es algo que todos tenemos que hacer siempre, no sólo cuando vivimos un mal de amores. Sin embargo, es un buen momento para empezar a hacerlo, pues comúnmente cuando el otro se va, deja al más dolido con su autoestima baja.  

 

Tu corazón está herido y cualquier cosa que le haga una caricia podrá ser favorable, sólo recuerda que sea algo significativo y no sólo un placer momentáneo. No se trata de comerte tus sentimientos, pero tal vez, date permiso de probar un rico postre que dejabas sólo para los fines de semana.  Sal con tus amigos y disfruta de bailar y escuchar música.

 

Se trata de salir contigo a citas románticas en donde puedas conquistarte a ti misma(o). Llévate a hacer ejercicio, liberar endorfinas a través del ejercicio es muy gratificante y si no lo has practicado, hoy es un buen momento de empezar a hacerlo. Haz algo que te haga sudar y que mueva todos tus músculos hasta llevarte al cansancio.  

 

Empieza a conocerte de manera soltera sin ser la pareja del otro. Date cuenta de lo que en verdad te gusta hacer sin depender de otro, de lo que te gusta comer, ver, y escuchar, etc.  Consiéntete y háblate bonito, así como le hablarías a alguien del que estás enamorado(a).  Dite cosas cursis y bonitas, nadie tiene por qué oírlas, no las vas a decir en voz alta. No se trata de sobrevalorarte, sino de reconocerte y tratarte bien.

 

Enamorarte de ti misma(o) hará que desenfoques tu atención de tu ex pareja.  Sin negar lo que sientes, sin hacer un lado lo que lo(a) extrañas y el dolor de su ausencia, vuélvete a ti de manera cariñosa, abrázate y sigue adelante.  Haz lo que más te gusta hacer, descubre un hobbie, rodéate de personas que te quieren y que te hacen bien. 

 

Lo que más ayuda cuando estás buscando tu felicidad es hacer feliz a alguien más.  Busca a alguien a quien puedas ayudar, dale tu tiempo y consigue hacerlo sonreír .  Por cada risa que obtengas de otro tu corazón ganará puntos para remendar sus heridas.

 

5. Date cuenta de la diferencia entre el ego y tu ser interior

Muchas veces, durante la recuperación de un desamor, personas bienintencionadas te pueden aleccionar en que tu ex pareja no te merece pues tú vales mucho más para estar con él o con ella y necesitas a alguien que sepa darte ese valor que tienes.  No es que no diga que no lo tienes, ni que el otro sí te merezca, pero creo que cuando nos quedamos en este pensamiento lo que estamos haciendo es alimentar nuestro ego y esto es útil, pues seguramente está herido al haber vivido un desamor, sin embargo, no es tan trascendente ni sanador.

 

¿Quién dice que una persona vale más que otra? ¿quién puede medirlo o cómo se mide? Estoy de acuerdo que una persona que dedique su vida a oprimir a los demás para obtener su propio beneficio no será tan deseable como alguien que esté en paz consigo misma y pueda compartir su felicidad con los demás.  Sin embargo, me parece cruel decir que el otro no vale como persona. Creo que sus motivos tiene y tuvo en su vida para ser la persona que es y simplemente, no está en nosotros juzgarlo. 

 

Yo te propongo que en lugar de decir que la otra persona no te merece y engrandecer tu enojo y orgullo, pienses en que sencillamente no es para ti.  Si no te sabe valorar, no es porque tú seas magnífico, sino porque el otro tiene otras preferencias que quizás no sean las más adecuadas, pero finalmente, no estás tú dentro de ellas. 

 

6. Déjalo ir

En este punto es momento de aceptar la realidad.  La otra persona ya no está contigo y sea por la razón que sea, ha preferido terminar con la relación.  Así que, no hay forma humana de hacerla cambiar de opinión. No te inventes realidades alternas en las que esta persona te vuelve a querer. Es momento de entender que lo que hubo ya no es y no va a ser. 

 

Aferrarte a que una persona te quiera es ir en contra del universo. No te puedes meter en su cerebro para hacerla entender que debería estar contigo. Es mejor fluir y aceptar lo que la vida tiene preparado para ti, aunque esto no vaya de acuerdo a tus planes.  

 

Recuérdate que tú quieres a alguien que quiera estar contigo y si él o ella ya no quiere, entonces, tú tampoco ya no quieres.  Es doloroso pero no es el fin del mundo y no serás la primer persona en vivir algo así.  Así es la vida y si te ha tocado vivirlo es para enseñarte algo, en ti está descubrirlo y llegar a ser una mejor persona.  

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Comentarios: 4
  • #1

    ramon gomez (sábado, 08 diciembre 2018 17:25)

    buena esta publicación para reflexionar.

  • #2

    Liliana (domingo, 09 diciembre 2018 17:49)

    Muy bien artículo, y lo mejor es que es verdad. Lo digo por experiencia

  • #3

    Camille (viernes, 14 diciembre 2018 19:56)

    Me encanta este artículo

  • #4

    Alexandra (martes, 12 marzo 2019 23:28)

    Excelente material útil