Body positive, ¿es en verdad positivo?

He intentado escribir sobre el culto al cuerpo que mantenemos en esta sociedad y todo lo que gira alrededor de ello pero creo que hay tanto por discutir que nunca se por dónde empezar. 

 

Desde la semana pasada, el universo me presentó una serie de eventos que trajeron a mi mente este tema con un concepto para empezar a hablar de ello y un problema social para justificarlo. 

 

Primeramente, escuché un podcast sobre trastornos alimenticios, un capítulo de “se regalan dudas”. Normalmente no me interesaría escucharlo, o preferiría otro tema, pero por eso digo que el universo me llamó a hacerlo en esta ocasión. Y la reflexión con la que me quedé, de la experiencia que relata la sobreviviente de anorexia y de la opinión de una profesional en el tema, es sobre qué estoy haciendo yo y qué sucede en la sociedad para mantener este problema. 

 

Seguido a esto, Médium (mi nueva red social preferida) me presentó en mi página principal que, como red social sabe todo lo que me gusta y lo que he leído, un artículo que criticaba la postura del movimiento social que pretende ver al cuerpo de forma positiva “body positive”. 

Body positive

 El “body positive” es un movimiento social que busca cambiar los ideales de belleza con el fin de incluir otro tipo de cuerpos y de razas en los modelos hegemónicos estéticos que tendían a aparecer.  De esta forma aparece publicidad como la de Dove con mujeres de diversas complexiones pero invariables sonrisas mostrando lo felices y bellas que se sienten con su cuerpo a pesar de no ser delgado y moldeado.  

 

Como se critica en varios artículos que leí, (que incluyo al final) yo también creo que esta postura no va a ayudar a mejorar la autoestima de una persona que se siente mal con su propio cuerpo. Primeramente, porque aunque ahora se incluyan otros tipos de cuerpos en los modelos, el movimiento sigue enfocándose principalmente en el cuerpo y la belleza.  De forma que se perpetúa con el mensaje de que la autoestima y la felicidad van inexorablemente ligados a la apariencia física. 

 

Y por otro lado, porque no deja de hacerse una comparación entre mujeres, quienes la mayoría tenemos un chip de competitividad que va calibrando nuestro índice de autoestima dependiendo de ese “mayor que” o “menor que” con el que nos sintamos conforme a la otra. 

 

Así que no, en realidad esta estrategia de mercado no va a cambiar el sentimiento negativo hacia el cuerpo. Y lo peor es que hasta creo que también estropea los planes para bajar de peso.

Veámoslo así:

Una mujer se siente mal con su cuerpo y busca cambiarlo de la manera más saludable. Va con un nutriólogo y sigue un plan adecuado de alimentación y ejercicio para lograr su objetivo. Luego de esforzarse y sufrir por abstenerse de ciertas comidas y limitar sus porciones, se enfrenta con estas discusión del mensaje positivo del cuerpo y entonces, cansada de batallar por cambiarse, se enorgullece momentáneamente de sus “defectos”, y este refugio lo transforma a un: ¡que me sirvan otra orden de tacos que al cabo la felicidad está dentro de mí, más vale gordita pero feliz!

Tarde que temprano, esta mujer volverá a estar enojada con ella por pedir más tacos, por no controlarse, y por no tener el cuerpo que quisiera tener.  Y esto es así por que en realidad no está conforme con su cuerpo y esta publicidad sólo le proporcionó un alivio momentáneo pues finalmente toda la atención está centrada en el cuerpo. Por eso con mis clientes que han tenido una operación bariátrica o que piensan hacerlo, trabajamos en ampliar su panorama y aprender a enfocarse en otras cosas además de los kilos y tallas a reducir, y en cierto modo, hasta del régimen alimenticio y sus porciones. 

 

En conclusión, creo que el movimiento es bueno cuando el fin es incluir las imágenes de mujeres reales y de todos tipos en los iconos de belleza. Pienso que así las niñas de nuestro tiempo quizás tengan una mayor aceptación a la diversidad y sus ideales sean más alcanzables. Del mismo modo, creo que puede servirnos para agradecer a nuestro cuerpo sea como sea, por todo lo que hace por nosotros, y reconciliarnos con él, y sólo desde esta paz, podamos decidir si queremos cambiarlo o no. 

 

Pero con esto que escribo mi intención más importante es reflexionar que si esto es lo que estamos haciendo para solucionar el problema de los trastornos alimenticios, necesitamos cambiar de operación.  Hay una cifra espeluznante de personas que están muriendo a causa de estos trastornos, pero como siempre, cada uno vemos por nuestros propios intereses y nos cegamos de la realidad en la que vivimos. 

 

Todos los trastornos alimenticios, incluyendo la obesidad, obedecen en cierto grado al culto al cuerpo. Amamos tanto al cuerpo que dedicamos demasiado energía en moldearlo, retocarlo, alimentarlo de determinada manera, y hasta vistiéndolo. Y no es que no debamos hacerlo, no somos entes que puedan diferenciarse en cuerpo y mente, somos uno, y nuestro cuerpo es nuestro hogar en esta vida y por lo tanto, merece toda la atención y cuidado necesario. Pero siempre desde una actitud amorosa y de respeto.  

 

Nuestra identidad no puede reducirse a un cuerpo y hay muchas cosas más que podemos hacer para mejorar nuestra autoestima que tratar de cambiar los ideales de belleza. 

 

Así que desconéctate de vez en cuando del concepto de belleza y la apariencia. Que no sea de dietas y ejercicio todo lo que hablemos. Y cuando te sientas frustrada por no alcanzar ese ideal de belleza que buscas, antes de consultar qué hacer para mejorarte, haz otra cosa. Crea arte, sal a pasear, platica con alguien, busca hacer feliz a otra persona... Concéntrate en tu identidad completamente desligada de tu apariencia física.

Escribir comentario

Comentarios: 0