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A la mujer que camina al lado del cirujano

A la mujer detrás del hombre detrás del cubrebocas.

Una carta abierta para la esposa del cirujano de corazón de mi hija.

 

Esta carta está dedicada a todas las esposas y a los miembros de la familia de los cirujanos cardiotorácico pediatra que renuncian a tanto por darnos a nosotros tanto.

 

Le tomó veinte tres días a mi hija recuperarse de su primera operación de corazón abierto. Logré decirle gracias al hombre que realizó la cirugía una docena de veces. Él estuvo ahí veintidós días de los veintitrés, la mayoría de las veces dos veces al día, para revisar su recuperación.  Él siempre estuvo ahí, junto a mi esposo y a mi, revisando sus monitores con nosotros, contestando nuestras innumerables preguntas.  Él siempre estuvo ahí y, juntos, celebramos sus avances y lamentamos sus recaídas.  Él siempre estuvo ahí, no sólo asegurándose de que ella estuviera bien, sino también de que nosotros lo estuviéramos. 

 

Ese hombre es tu esposo, y siempre estuvo ahí.

 

Mi hija estuvo rodeada constantemente por un equipo de enfermeras, de los coordinadores de cuidado clínico, técnicos, y practicantes. Tuvo a un equipo completo con el cual estoy eternamente agradecida, pero sus visitas fueron las que más pude apreciar. Él salvó la vida de mi hija y con eso, ganó nuestra confianza para siempre, y así fue a él a quien acudíamos cuando tratábamos de decidir lo que era mejor para ella. 

 

Recuerdo el momento en que caí en la cuenta. Él estaba en la UCI a lado de mi esposo, parado de la misma manera que mi esposo lo hace: alto, fuerte, con sus brazos cruzados. Estaban hablando, pero nunca dejando de ver sus monitores. Ambos tenían sus cejas fruncidas mientras discutían su falla respiratoria. Él estaba en esto con nosotros.  No estuvimos solos, y yo estuve agradecida.

 

En ese momento es cuando noté su anillo de matrimonio y quedé impactada.  Porque él estaba ahí con nosotros, y no contigo.

 

Ese fue el día en el que me di cuenta de todo lo que tú debes hacer, para que tu esposo pueda estar a un lado del mío. 

 

Ese fue el día en que empecé a rezar por ti, y desde entonces, no lo he dejado de hacer. 

 

Debe haber tantas veces que ha sido difícil estar casada con un héroe. 

 

Cuando tiene que ir al hospital a la mitad de una cena familiar, seguramente has sepultado tu decepción. Cuando se pierde de decirles buenas noches a los niños, seguramente has sepultado tu enojo. Cuando, de manera tan transparente, vuelve en su cabeza al archivo de su último paciente en lugar de estar escuchando esa historia que has esperado todo el día por contarle, seguramente has sepultado tu dolor. ¡Qué magnitud de cosas habrás sepultado!

 

Pero lo haces. Porque tú sabes.

 

Puedes ver en su cara cuando regresa a casa de una operación exitosa. Lo escuchas en las voces de los padres que le obsequian tarjetas de agradecimientos que tú has colgado en la pared. Lo ves, lo escuchas y lo recuerdas. 

 

Te has casado con un héroe. 

 

Sabes que cuando está ausente para alguna primera vez de tus hijos, él le está dando a mi hija una oportunidad para tener una primera vez.  Sabes que mientras no está contigo el día de hoy, él está previniendo que nuestra hija no esté con nosotros de por vida.  

 

Lo has sepultado… porque sabes que sepultándolo tú lo más seguro es que nosotros no tengamos que sepultar a nuestra hija. 

 

Seguramente habrá tantas veces que es sorprendente estar casada con un héroe. 

 

Cuando veo la cicatriz de mi hija y suspiro en mis oraciones un agradecimiento a tu esposo, también agradezco por ti. 

 

Cuando pienso en nuestra nueva familia expandida, nuestra familia de corazón, formada por personas maravillosas tratando de salvar la vida de mi hija, tú eres una parte muy importante en ella. 

 

Se que en el intrincado rompecabezas que se requiere para mantener a mi hija con vida, tú eres indispensable, una pieza invaluable. 

 

Gracias no es suficiente, pero es todo lo que tengo.

 

Gracias por permitirme conocer a tu esposo que tuvo la suerte de conocer a mi hija. 

 

Gracias por cada sonrisa que aparece en su rostro, cada cosquilla de sus pies, cada respiro que ella toma. 

 

Gracias a TI. Tu esposo es un héroe y estoy segura que él diría que no podría serlo sin ti. 

 

Sin ti, tal vez no la tuviéramos. Nos has bendecido enormemente y estaremos por siempre agradecidos. 

 

Carta de Christina Schultz traducida por Laurencia Zavala Banda 

Carta original

https://marriedtodoctors.com/dr-spouse-hero-touching-thank-letter-mom/

TO THE WOMAN BEHIND THE MAN BEHIND THE MASK: AN OPEN LETTER TO THE WIFE OF MY DAUGHTER’S HEART SURGEON

My daughter took twenty-three days to recover from her first open-heart surgery. I was able to say thank you to the man who performed that surgery dozens of times. He was there twenty-two of twenty-three days, most of the time twice a day, to check on her recovery. He was always there, standing next to my husband and me, watching her monitors with us, answering our countless questions. He was always there and, together, we celebrated her milestones and lamented her setbacks. He was always there, not only making sure that she was okay, but also making sure that we were okay.

That man is your husband, and he was always there.

My daughter was constantly surrounded by an incredible team of nurses, clinical care coordinators, technicians, and nurse practitioners. She had an entire team, and I am eternally grateful to all of them, but his visits were the visits I appreciated the most.

He had saved our daughter’s life and with that, he earned our trust forever, and so it was him we looked to when trying to decide what was best for her.

I remember the moment it dawned on me. He was in the ICU next to my husband, standing the same way my husband does: tall, strong, with his arms crossed. They were talking, but never looking away from her monitors. They both had their eyebrows furrowed while discussing a respiratory setback. He was in this with us. We were not there alone, and I was thankful.

That is when I noticed his wedding ring and it hit me. Because he was there was us, he was not there with you.

That was the day that I realized everything you must do so that your husband could be standing next to my husband.

That was the day I began praying for you, and I haven’t stopped.

There must be so many times it is hard to be married to a hero.

When his pager goes off while you’re finally out to dinner, you bury your disappointment.
When he misses saying goodnight to the kids, you bury your annoyance.
When he is so transparently going back over the last patient’s chart in his head instead of listening to the story you’ve been waiting to tell him all day, you bury your hurt.
Oh, the magnitude of what you must bury!

But you do it.
Because you know.

You see it on his face when he comes home from a successful surgery. You hear it pour through the voices of parents in the thank you cards you hang on the wall. You see it, and you hear it, and you remember.

You married a hero.

You know that while he is absent for some of your kids’ firsts, he is giving my daughter a chance to have firsts.
You know that while you’re missing him for today, he is preventing us from missing our daughter for a lifetime.

You bury it…because you know that burying it may very well mean we won’t have to bury our daughter.

There must be so many times it is amazing to be married to a hero.

When I look at my daughter’s scar and whisper a prayer of thanks for your husband, I also whisper a prayer of thanks for you.

When I think of our newly expanded family, our heart family, made up of so many wonderful people trying to save her life, you’re such an important part of that picture.

I know that in the intricate puzzle it takes to keep my daughter alive, you are an indispensable, invaluable piece.

Thank you is not enough, but it is all I have.

Thank you for allowing me to get to know your husband for the chance to get to know my daughter.

Thank you for every smile that comes across her face, every wiggle of her toes, every breath she takes.

Thank YOU.  Your husband is our hero, and I am sure he would say that he couldn’t do it without you.

Without you, we may not have her. You have blessed us greatly, and we are forever grateful.

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