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¿Eres lo que sientes?

La semana pasada tuve una crisis de autoestima que nunca antes había sentido. Un día llegué a mi casa después de vivir una de mis aventuras de “mamá mexicana viviendo en Israel con esposo doctor en guardias maratónicas” y tenía tanto en mi mente,  que decidí hacer caso a mi terapeuta y escribir de una vez por todas eso que sentía. 

 

Lo que pasó fue que me sentí más triste, y por más que buscaba como levantarme el ánimo, todo eso que había escrito no me dejaba hacerlo. Pero no es que esté trabajo terapéutico haya salido contraproducente, o que en realidad de “arreglarme” como dijo mi querido Fer, me haya dejado peor. 

 

Mi problema fue que me creí que yo era todo eso feo que había escrito. Me impresionó tanto ver en palabras lo mal que me sentía, que me juzgué como si yo fuera eso que mis emociones expresaban.

 

¿Cuántas veces nos hemos juzgado y juzgamos a los demás por los sentimientos que observamos?  

Decimos: yo soy envidiosa o ella lo es, él es un egoísta, ella es muy celosa, él es presumido, soy rencorosa, etc. 

 

Nos ponemos etiquetas a nosotros mismos y a los demás sólo por los sentimientos que vemos presentes. 

 

Puede ser que sí guardemos sentimientos por mucho tiempo, y que si no trabajamos en nuestra persona podamos desarrollar un patrón de comportamiento emocional parecido.  Sin embargo, es muy diferente decir que somos o que los demás son, a que en este momento sentimos esto o los demás sienten aquello.

 

Por suerte, la terapia es semanal, así que pude recordar rápidamente que no soy eso que escribí que sentía. Sentí eso, y a veces lo sigo sintiendo. En efecto, hay veces que vivo emociones que no me gustaría experimentar, o que pienso que las personas que las sienten no son agradables. Sin embargo, hace falta recordarnos que esos sentimientos no son los que nos definen. Ni los agradables, ni los desagradables. 

 

No es una envidiosa, siente envidia; no soy enojona, siento enojo (a veces mucho, tal vez); no es celoso, siente celos; etc.

 

Y con esto en la mente, vuelvo a pasear con mi chiquito por estas calles de Israel acompañándonos del clima fresco y lluvioso que hace por aquí en estas fechas, y de repente escucho una canción para niños en hebreo que me encanta porque aprendo mucho vocabulario y porque resume todo esto que escribo de una manera sencilla.  La canción dice así en español:

 

“A veces estoy triste,

Y a veces feliz,

A veces recuerdo,

Y a veces olvido

A veces estoy lleno,

Y a veces tengo hambre,

A veces odio 

Y a veces amo,

Pero, yo siempre permanezco siendo yo, siempre permanezco siendo yo”

 

Se oye mejor en hebreo y cantándola...

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