La razón científica para ser feliz

Hace unos días estaba esperando mi turno en una larga fila de las compras del super. Y mientras observaba lo artículos que llevaba en el carrito, pensaba en las cosas deliciosas que podría prepararme al llegar a casa.  Tal vez era porque estaba muy hambrienta, pero no veía el momento de poder abrir el paquete de galletas y llegar a saborearlas.

 

Cuando por fin obtuve esa degustación idílica y noté cómo el sabor no era tan mágico como el que había creado en mi mente, recordé una plática de TED que había visto en días anteriores.  No era que el paquete de galletas fuera diferente al de siempre, o que mi hambre ya no fuera la misma, sino que parecía que la experiencia que tenía en mi pensamiento había superado a la realidad.  

 

La conferencia impartida por Dan Gilbert se titula "La sorprendente ciencia de la felicidad" y precisamente habla esta afición que tenemos por crear escenarios mentales previos a los sucesos y de cómo estos afecta en nuestra manera de percibir la realidad al grado que obstruyen nuestra felicidad. 

El simulador de experiencias

Dan comienza su plática hablando sobre una capacidad que poseemos los seres humanos a diferencia de otras especies, se trata del "simulador de experiencias" que nos permite imaginarnos qué tan agradables o no serán para nosotros diferentes eventos.  Este mecanismo nos sirve para planear nuestra vida y para prevenir meternos en problemas o experimentar situaciones desagradables.

 

No obstante, aunque esta función es imprescindible en nuestra vida, las investigaciones demuestran que tiene una falla conocida como "prejuicio de impacto".  Y es que cuando estamos en el simulador, tendemos a sobreestimar el impacto hedónico de los eventos del futuro tanto para bien o para mal.  

 

Podríamos imaginar lo terrible que sería perder a algún ser querido, lo grandioso de obtener el ascenso en el trabajo que buscamos, o la dicha que sentiríamos si ganáramos la lotería.  Sin embargo, los estudios de campo de laboratorio demuestran que en la realidad, estas experiencias tienen mucho menos duración, menos intensidad y menos impacto de lo que pensábamos. 

 

Incluso, el conferencista comenta un estudio reciente que muestra cómo hasta los grandes eventos traumáticos que pueden afecta a la gente, con pocas excepciones, no tienen ningún impacto en nuestra felicidad si sucedieron tres meses atrás.  

 

De manera que este prejuicio de impacto de nuestro capacidad de simulación verdaderamente llega a confundirnos en lo que creemos que nos hará felices o desdichados.  Entonces, si pudiéramos tener pleno conocimiento de la realidad, quizás podríamos reparar esta falla y dejar de atormentarnos con nuestras catástrofes mentales o nuestras ideas mágicas de bienestar.  Para comprobar esto, el ponente de la plática nos revela los resultados de sus estudios que demuestran la sorprendente ciencia que sigue la felicidad.

La sorprendente ciencia de la felicidad

Como había mencionado en otro artículo, existen innumerables casos de personas que demuestran que se puede ser feliz a pesar de cualquier adversidad pues todo depende de nuestros pensamientos y la actitud con la que respondemos a las situaciones de nuestra vida.  Al respecto, Dan Gilbert tiene una postura científica que demuestra que poseemos una inclinación natural para ajustarnos a la realidad y ser felices con lo que tenemos.

 

Generalmente, creemos que si obtenemos aquello que queremos vamos a ser felices, sin embargo, Dan sostiene que la felicidad puede ser sintetizada, es decir, puede crearse a partir de los elementos que dispongamos.  Contrario a lo que nuestro simulador nos sugiere, aún cuando vivamos grandes decepciones, tenemos la capacidad mental para reponernos de ellas y ser felices.

 

En sus palabras dice así:

"Los seres humanos tienen algo que podemos entender como un sistema inmunológico psicológico, un sistema de procesos cognitivos, principalmente procesos cognitivos no-conscientes, que les ayudan a cambiar sus visiones del mundo para poder sentirse mejor acerca de la realidad en la que se encuentran". 

 

De modo que la síntesis de la felicidad no se debe a lo que en psicología se conoce como Resiliencia, que es la habilidad que podemos desarrollar para adaptarnos a las adversidades, sino que se trata de una capacidad inherente a nuestro ser.  Y esto lo comprueban exponiendo las evidencias de sus investigaciones científicas.

 

Pero si es así, ¿entonces por qué no todos somos igual de felices?

Felicidad natural y felicidad sintética

Primeramente, nos parece difícil de creer que una persona que no obtuvo lo que deseaba pueda ser igual de feliz que otra que sí lo hizo. Parece que al oír sus historias tendemos a pensar con soberbia que su felicidad no es tan auténtica que la que hubieran experimentado al conseguir lo que esperaban

 

Sin embargo, Dan explica y comprueba con sus experimentos que la felicidad "sintética", la que creamos cuando no obtenemos lo que deseamos, es de la misma calidad que la felicidad "natural". Lo que pasa, es que la sociedad de consumo en la que vivimos nos enseña a creer lo contrario, a que sólo podremos sentirnos bien si conseguimos lo que creemos que necesitamos.

 

Todo suponemos que es más feliz aquel que gana la lotería que el que termina en un estado parapléjico, de la misma forma, nunca nos ponemos a pensar que podríamos ser igual de felices si no cumplimos todas nuestras metas a que si sí lo hacemos. 

 

Por eso es que los hallazgos de estas investigaciones nos parecen sorprendentes, pues la función de nuestro "Sistema Inmunológico Psicológico" no es nada conocida, además de que se opone a lo que nuestro simulador crearía. 

 

Por otro lado, es cierto que este sistema no trabaja de la misma manera en todos, parece que algunas personas saben cómo utilizarlo mejor. Además, también existen ciertas situaciones que permiten que se de de forma más eficientemente que en otras. 

 

Como dice Dan, la libertad es la amiga natural de la felicidad, pues nos permite elegir entre todos esos deliciosos futuros y encontrar el que más vamos a disfrutar. Sin embargo, la libertad de elección, la que significa tomar decisiones y cambiar de idea, paradójicamente nos hace más infelices o más renuentes a aceptar la felicidad sintética.

 

Es por esto que nuestro Sistema Inmunológico Psicológico funciona mejor cuando nuestra capacidad de elección es mínima, o sea, cuando no tenemos de otra. Pero esto no significa que para ser felices no debemos tener preferencias sobre ciertas cosas, o que debemos de dejar de soñar y fantasear en nuestras ilusiones. 

 

Lo importante es tener en cuenta que si tenemos la capacidad para adaptarnos a cualquier situación y sabemos que podemos transformar cualquier realidad en una experiencia cómoda y de bienestar para nosotros, no hay necesidad de darle tanta importancia a nuestras elecciones e ilusiones.  ¿Para qué preocuparse tanto o anhelar desesperadamente algo, sin finalmente podemos ser felices con lo que nos toque vivir?

 

Creo que si tenemos esto en mente podemos cambiar mucho más fácil nuestra actitud ante lo que vivimos y ser más felices.  Se trata de sabernos lo suficientemente poderosos como para enfrentar cualquier situación y así, no engancharnos con nuestros miedos o con nuestros ideales, y darle sólo la importancia que se merecen a nuestras decisiones sin que esta libertad condicione nuestra felicidad. 

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Comentarios: 4
  • #1

    bertita (lunes, 31 julio 2017 11:10)

    excelente! great!!!

  • #2

    Liliana (lunes, 31 julio 2017 15:12)

    Muy buen artículo, invita a la reflexión��

  • #3

    Armando Reyes (lunes, 31 julio 2017 17:31)

    Exelente,

  • #4

    Patty ZM (lunes, 31 julio 2017 20:25)

    Excelente artículo! Me encanta tu forma de hacernos reflexionar! Mis felicitaciones!