Buscar ayuda psicológica no es de los débiles emocionales, sino de aquellos valientes que se atreven a trabajar en sí mismos para lograr llegar a ser la mejor versión de sí mismos.


Qué poco sabia yo de bebés antes de ser mamá

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El antídoto para el mal de amores

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Del psicólogo al médico

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Enfoque de la Psicoterapia

Existen muchas formas para trabajar en psicoterapia. Yo utilizo el enfoque Gestalt y también implemento algunos elementos de la Programación Neurolingüística y la Terapia Cognitiva Conductual. 

 

La Psicoterapia Gestalt está basada en el darse cuenta (awareness), y su objetivo es conseguir que las personas desarrollen la capacidad de autorregularse y ordenar su confusión.  Así como los fundadores de esta escuela, creo que este tipo de psicoterapia es el enfoque más genuino para aproximarse a la vida, por lo que resulta bastante efectivo para tratar los problemas emocionales.

 

Hay personas que pasan años en tratamiento psicológico y pueden reconocer perfectamente sus problemáticas y tener la definición exacta a su personalidad, sin embargo, siguen sufriendo.  Esto es porque han pasado mucho tiempo hablando sobre sus problemas en lugar de experimentar sus sensaciones.  A diferencia de otros tratamientos psicológicos, la Psicoterapia Gestalt no es un espacio para "hablar sobre..." sino para trabajar directamente lo que nos está ocurriendo en el momento presente. 




Qué poco sabia yo de bebés antes de ser mamá

¡Qué poco sabía yo de bebés antes de ser mamá!

Porque siempre quise tener hijos y me sentía preparada, pero no sabía nada en realidad.

Porque la literatura y los consejos no pueden dar el sentimiento que sólo se obtiene al experimentarlo. 

Yo que alguna vez llegué a molestarme del niño que no se callaba que iba en el asiento detrás de mi en el avión, ahora soy la mamá que lo lleva y me preocupa molestar a personas como yo antes de ser mamá. 

Yo que valoraba la independencia de los bebés de brazos y celebraba cuando no lloraban al alejarse de sus papás. Ahora estoy con un bebé pegado a mi que sufre cada vez que me pierde la vista. Quizás es sólo en esta etapa, o tiene que ver con nuestra situación de vida en la que nadie más que yo cuida de él. Como sea, ahora veo cuánto se valora en la sociedad el despegarse de la madre a temprana edad, es hasta mejor visto que el niño esté apegado a la niñera o a la maestra, ¡pero no a su mamá por favor!

Yo que aún sabiendo las teorías del apego seguro no entendía por qué sería correcto que las niñas más chicas lloraran en su primer día de clase de ballet. 

Y es que ahora tengo otro enamorado. El primero ya no está tanto, sus químicos bajaron y el instituto de supervivencia lo llevaron a enfocarse en algo más provechoso que buscar canciones para dedicarme. Pero para mi nuevo enamorado soy todo lo que necesita en la vida, no hay cosa mejor que descubrir el mundo pegado a mi. No hay mayor alegría que verme arreglándome para darle de comer. Y que todo le llama la atención es cierto, también quiere estar en todos lados y comer, oler y tocar todas las cosas extrañas (sobretodo las más peligrosas). Pero no me dejes tanto tiempo solo mami, que te extraño y mi vida se acaba si te vas al baño justo cuando yo me distraje de jugar con los libros de medicina de papá. 

Qué poco sabía yo de bebés antes de ser mamá y darme cuenta de la guerra que viven defendiendo sus estilos de crianza. Y es que en este viaje cualquier movimiento puede ser usado en tu contra. Si el amamantar poco es juzgado, también puedes ser el hacerlo por mucho tiempo, porque no vaya a ser que se haga muy dependiente otra vez... 

Estamos naciendo mamás hijas de mamás que usaban fórmula, tecitos y andaderas, en tiempos de las que portean, son “lactivistas” y quieren amamantar hasta que los niños lo deseen. No es que sea simplemente una moda, las modas carecen de sustento intelectual, pero también hay que darle razón al comportamiento social y no apasionarse con ideas de vanguardia para desmerecer a las antiguas. Estoy segura que las mamás de antes no tenían que enfrentarse, aparte de todo lo que conlleva la maternidad, con un bombardeo de “maneras ideales” para alimentar, dormir y educar al bebé.

En fin, qué poco sigo sabiendo yo de bebés, mejor ya me voy porque no tengo idea cuánto tiempo más duerma mi nene y tal vez aún puedo bañarme... o hacer ejercicio... o limpiar la casa... o conquistar al mundo. ¿Qué se yo?

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El antídoto para el mal de amores

Hace unos días, una paciente/cliente/amiga que tuve en años anteriores, me escribió muy angustiada pidiéndome que la ayudara porque decía que no podía con el dolor que sentía de ver a su ex pareja casarse con alguien más.  Sólo le recordé ciertas cosas que antes ya habíamos discutido y parece que pronto encontró alivio.

 

Me he dado cuenta que cuando una relación de pareja termina, es muy común que uno de los miembros pase por alguna etapa de ansiedad muy fuerte que los hace correr a pedir ayuda.  Y sucede tanto en hombres como en mujeres, parece que el mal de amores es uno de los más grandes males de la humanidad, sino es que el mayor, pues hasta las personas más inteligentes se llegan a ver completamente perdidos para enfrentar esta situación. 

 

La forma en que reaccionamos ante los problemas que se dan en las relaciones interpersonales, depende de nuestra personalidad, la situación y sobretodo, de nuestra historia de vida.  Es por eso que para algunas personas es más fácil salir de un rompimiento que para otras. 

 

Cada situación es distinta pero, si estás viviendo un duelo de este tipo y te encuentras desesperado por encontrar ayuda, seguramente te pueda servir leer lo que a continuación enumero como los elementos para elaborar un antídoto para el mal de amores. Habrá mucho o poco que resolver, pero creo que es conveniente recordarse estos puntos sobretodo en esos momentos de desesperación en los que las emociones parecen consumirnos. 

 

Primero que nada, quiero decirte que debes sentirte afortunado por estar viviendo una situación así.  Se que no suena nada lógico pues se trata de algo que te duele muchísimo, sin embargo, sea cual sea tu historia, esto que estás viviendo es una oportunidad de crecimiento personal inigualable, y aunque no lo creas, pronto llegará el momento en que deje de doler.

 

Si resuelves tu duelo de buena manera, te convertirás en una mejor persona, mucho más madura y con un aprendizaje de vida único que sólo el experimentar lo que estás viviendo, te permitirá obtener. 

 

 

"Las cosas confluyen sincrónicamente en la vida para traer el mensaje necesario, el aprendizaje preciso, y los recursos indispensables"

 

Créeme en que llegará el día en que voltees atrás y recuerdes que fue difícil salir de donde estabas, pero que lo lograste y que qué bien que lo hiciste, pues ahora estás en un lugar mucho mejor. Quizás siendo felizmente soltero(a), sin urgencia de una compañía; o tal vez, siendo tan feliz con alguien más como nunca imaginaste que podrías serlo o volverlo a ser. Y entonces, recordarás a esta persona que en este momento es causa de tu sufrimiento y le agradecerás por haber estado en tu vida, pues te dio la oportunidad que supiste aprovechar para convertirte en la mejor versión de ti mismo.

 

Elementos del antídoto

1. Tranquilo(a), no es el fin del mundo..

Cuando los sentimientos te abrumen y pienses que tu dolor es tan grande que no puedes soportarlo, dale una pausa a tus lamentos y date cuenta que en realidad no se trata de algo tan terrible.  Sí, el dolor por la pérdida de la pareja puede ser tan grande como lo es el que un ser querido muera, pero en realidad, no es el fin del mundo.  El fin del mundo es tal cual, el fin del mundo, y cuando eso suceda creo que ni siquiera va a haber oportunidad de lamentarse como lo estás haciendo. 

 

Así que, no naufragues en el mar de emociones que te sacuden al terminar con una relación de pareja. Tú puedes vivir esto que te puso la vida. Se que es difícil sobrellevar las emociones dolorosas, pero para nuestra suerte, no sólo somos criaturas sentimentales, también tenemos otros centros de inteligencia que nos deben ayudar en estos momentos para encontrar un equilibrio.  Utiliza la razón para comprender esto: piensa en la misma cantidad en como te estas dejando sentir. Y también, muévete: utiliza también tu instinto para actuar al grado de lo que sientes.

 

2. No busques atajos para vivir el dolor

Después de que has puesto freno al drama y le diste cabida también a la razón y a la intuición para enfrentar tu situación de desamor, ahora es momento de entregarse al dolor. Y es que el dolor y el sufrimiento no es lo mismo.  Una cosa es quedarse estacionado en la tristeza, siendo miserable y sobredimensionando el rompimiento como lo más terrible que existe, y otra es sentir el dolor que es necesario sentir para sanar y seguir adelante. 

 

Teniendo esto en claro, ríndete al dolor y déjate sentir pues te aseguro que no será para siempre. Y entre más rápido te permitas vivir el duelo, más fácil será sobrellevarlo. La única manera para salir de un duelo siempre es atravesándolo y no hay atajos para ello. No busques paliativos que adormecen los sentidos como el alcohol u otras drogas, ni encuentres refugio en otros brazos.  Esto sólo da lugar a la acumulación de duelos y al final hacen más grave la situación.  

 

Los seres humanos nos negamos a sentir el dolor por naturaleza, cuando se trata de la felicidad y otros sentimientos bonitos, rápidamente nos entregamos a ellos, pero en el momento en que nos toca experimentar la tristeza no queremos enfrentarla.  Debemos dejar de tenerle miedo al dolor y entregarnos a él cuando es necesario. Date oportunidad para vivir la tristeza. Llora, grita y patalea como cuando eras niño(a).  Verás que cuando puedas expresar tus emociones te sentirás mejor, sin menos carga emocional y a un paso más de la sanación.  

 

Puede ser que tengas que darte muchas oportunidades para hacer esto, pero no se trata de que este vaya a ser tu estilo de vida.  ¿Hasta cuándo vas a dejar de llorar por esta pérdida? hasta que dejes de sentirla.  Poco a poco irá siendo más fácil y menos doloroso, sólo es cuestión de empezar a sentirlo. 

 

3. Pon distancia de lo que te hace mal

En otras palabras, ¡deja de acosar al amor perdido! 

Si no trabajas o estudias donde mismo que tu ex pareja, entonces no lo tienes que ver.  Y si es así, haz lo posible por evitarlo. Esto no es fácil cuando todavía tienes esperanzas de que el otro regrese a ti, pero es necesario si quieres sanar.  Entre menos sepas del amante en cuestión, más fácil te vas a recuperar pues podrás disponer de toda tu energía en reponerte a ti y no en pensar en dónde estará el otro, con quién, estará pensando en tí, etc., etc. 

 

Bórrala(o) de tus redes sociales, bloquéalo(a) o suspende tu vida cibernética por un tiempo.  Deja de acosar sus movimientos y hacerte novelas mentales sobre su paradero. No salgas con sus amigos ni visites los lugares que ella o él suelen visitar.  Es tiempo de que encuentres una versión tuya diferente a la que tenías con tu ex pareja, este es un momento para explorar tu individualidad sin esperar que el otro se cruce por tu camino. 

 

Si la ansiedad por saber de él o ella te está ganando, date permiso de sentirla. Es decir, no dejes que tu ansiedad actúe por ti, libérala expresándola de distintas sanas maneras: grita, canta, llora, baila, date un masaje, haz mucho ejercicio. No permitas que te consuma con distintas conductas destructivas como drogándote, fumando o comiendo de más.  Recuerda que hay más formas de manejarla y también puedes practicarlas.

 

4. Quiérete, enamórate de ti mismo(a)

Esto es algo que todos tenemos que hacer siempre, no sólo cuando vivimos un mal de amores. Sin embargo, es un buen momento para empezar a hacerlo, pues comúnmente cuando el otro se va, deja al más dolido con su autoestima baja.  

 

Tu corazón está herido y cualquier cosa que le haga una caricia podrá ser favorable, sólo recuerda que sea algo significativo y no sólo un placer momentáneo. No se trata de comerte tus sentimientos, pero tal vez, date permiso de probar un rico postre que dejabas sólo para los fines de semana.  Sal con tus amigos y disfruta de bailar y escuchar música.

 

Se trata de salir contigo a citas románticas en donde puedas conquistarte a ti misma(o). Llévate a hacer ejercicio, liberar endorfinas a través del ejercicio es muy gratificante y si no lo has practicado, hoy es un buen momento de empezar a hacerlo. Haz algo que te haga sudar y que mueva todos tus músculos hasta llevarte al cansancio.  

 

Empieza a conocerte de manera soltera sin ser la pareja del otro. Date cuenta de lo que en verdad te gusta hacer sin depender de otro, de lo que te gusta comer, ver, y escuchar, etc.  Consiéntete y háblate bonito, así como le hablarías a alguien del que estás enamorado(a).  Dite cosas cursis y bonitas, nadie tiene por qué oírlas, no las vas a decir en voz alta. No se trata de sobrevalorarte, sino de reconocerte y tratarte bien.

 

Enamorarte de ti misma(o) hará que desenfoques tu atención de tu ex pareja.  Sin negar lo que sientes, sin hacer un lado lo que lo(a) extrañas y el dolor de su ausencia, vuélvete a ti de manera cariñosa, abrázate y sigue adelante.  Haz lo que más te gusta hacer, descubre un hobbie, rodéate de personas que te quieren y que te hacen bien. 

 

Lo que más ayuda cuando estás buscando tu felicidad es hacer feliz a alguien más.  Busca a alguien a quien puedas ayudar, dale tu tiempo y consigue hacerlo sonreír .  Por cada risa que obtengas de otro tu corazón ganará puntos para remendar sus heridas.

 

5. Date cuenta de la diferencia entre el ego y tu ser interior

Muchas veces, durante la recuperación de un desamor, personas bienintencionadas te pueden aleccionar en que tu ex pareja no te merece pues tú vales mucho más para estar con él o con ella y necesitas a alguien que sepa darte ese valor que tienes.  No es que no diga que no lo tienes, ni que el otro sí te merezca, pero creo que cuando nos quedamos en este pensamiento lo que estamos haciendo es alimentar nuestro ego y esto es útil, pues seguramente está herido al haber vivido un desamor, sin embargo, no es tan trascendente ni sanador.

 

¿Quién dice que una persona vale más que otra? ¿quién puede medirlo o cómo se mide? Estoy de acuerdo que una persona que dedique su vida a oprimir a los demás para obtener su propio beneficio no será tan deseable como alguien que esté en paz consigo misma y pueda compartir su felicidad con los demás.  Sin embargo, me parece cruel decir que el otro no vale como persona. Creo que sus motivos tiene y tuvo en su vida para ser la persona que es y simplemente, no está en nosotros juzgarlo. 

 

Yo te propongo que en lugar de decir que la otra persona no te merece y engrandecer tu enojo y orgullo, pienses en que sencillamente no es para ti.  Si no te sabe valorar, no es porque tú seas magnífico, sino porque el otro tiene otras preferencias que quizás no sean las más adecuadas, pero finalmente, no estás tú dentro de ellas. 

 

6. Déjalo ir

En este punto es momento de aceptar la realidad.  La otra persona ya no está contigo y sea por la razón que sea, ha preferido terminar con la relación.  Así que, no hay forma humana de hacerla cambiar de opinión. No te inventes realidades alternas en las que esta persona te vuelve a querer. Es momento de entender que lo que hubo ya no es y no va a ser. 

 

Aferrarte a que una persona te quiera es ir en contra del universo. No te puedes meter en su cerebro para hacerla entender que debería estar contigo. Es mejor fluir y aceptar lo que la vida tiene preparado para ti, aunque esto no vaya de acuerdo a tus planes.  

 

Recuérdate que tú quieres a alguien que quiera estar contigo y si él o ella ya no quiere, entonces, tú tampoco ya no quieres.  Es doloroso pero no es el fin del mundo y no serás la primer persona en vivir algo así.  Así es la vida y si te ha tocado vivirlo es para enseñarte algo, en ti está descubrirlo y llegar a ser una mejor persona.  

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Del psicólogo al médico

Cuando mi esposo y yo éramos amigos, coincidimos en lo problemático que era presentarnos hablando sobre nuestras profesiones.  Yo le platicaba que siempre que decía que era psicóloga, automáticamente venía la frase de que "seguro me estás analizando", y él me contaba que cuando él decía que era médico, todos le empezaban a hablar de sus males, los del tío o la tía o hasta los del vecino. 

 

Yo no sabía mucho de lo que significaba ser médico hasta que me case con uno, bueno, desde que empecé a ser su novia. Y aunque son pocos años los que hemos estado juntos, creo que he aprendido mucho al respecto.  Además de que me encanta aprender a decir palabras complejas que sólo ellos usan como "Piocolecistolitiasis" (nunca lo había escrito, tuve que buscar en google cómo hacerlo), también me he familiarizado con su preparación profesional y su labor como médicos.

 

En este aprendizaje, lo que más me sorprendió, es que nunca antes me había puesto del lado del médico cuando era criticado por su labor.  Antes me era muy fácil enredarme en confluencia con comentarios negativos que escuchaba sobre situaciones en las que lo que hacía el médico parecía no ser lo mejor para el paciente.  Y así mi respuesta más fácil era culparlos por determinada razón que me pareciera lógica como justificación del suceso.  Hasta que pude abrir mi mente y comprender que el lado del médico era muy amplio y tenía igual o mayor validez. 

 

Creo que es muy común señalar la labor del médico cuando ésta no se acerca a las expectativas que tenemos de ella, o cuando los resultados de la situación no son de nuestro agrado. Y esto sucede porque en un primer momento, se ve al médico como un Dios que puede modificar el rumbo hacia el desastre y crear un panorama agradable.  Entonces, cuando no se obtiene lo esperado, lo más fácil es juzgar su labor.  Así nos olvidamos que se trata de seres humanos que desempeñan tareas que dependen de muchísimos factores por lo que terminan en resultados diversos y a veces de poca certeza. 

 

Así como con el psicoterapeuta, creo que la principal característica que hace de un médico uno bueno, es que tenga la capacidad de benevolencia.  Es decir, que no sea simplemente el "ante todo no hagas daño", sino que en verdad desee hacer el bien a los demás.  Obviamente yo se que mi esposo la tiene, por eso me casé con él. y hago hincapié en ello porque creo que en estas profesiones humanas es fácil perder este objetivo cuando se vive de ello y además, cuando se tiene toda una población juiciosa en la espera de resultados acordes a sus ideales. 

 

Hoy fue día del médico en México, contrario a otros países en el que se celebra el 3 de diciembre, así que quisiera felicitar a todos los médicos de nuestro país, donde hay más de 266 mil profesionistas ocupados (según el Observatorio Laboral OLA.org) siendo la quinta carrera profesional con mayor número de ocupados.  Donde ni es la carrera con mayores ingresos, pero sí la que exige más horas de trabajo y de estudio.  Donde los médicos veteranos guardan rencor por lo duro que fue su preparación y parecen depositar todo este enojo en los nuevos profesionistas sometiéndolos a horas de trabajo y castigos inhumanos.  Y donde se hacen más consultas médicas a google que a los profesionales que seguramente tienen a una cuadra de su casa.

 

 

Feliz día a todas las mujeres médicos que tienen la capacidad de cuidar de la salud de los demás, además de las de sus familias.  Feliz día a todos los esposos médicos, que llegan cansados de muchísimas horas de trabajo (que no es solamente de oficina) y todavía llegan a sus casas a recibir reclamos de las esposas por no estar con su familia más tiempo.  Feliz día a los que se pierden de pedacitos de la vida de sus hijos por comprometerse a su preparación como médicos, y más a ellos que no lo hacen con la espera de un ingreso prometedor, sino con la vocación el compromiso de servir a los demás con sus conocimientos. 

 

Feliz día a todos los médicos, en especial a mi hermano, mi suegro, mi tía y a mi esposo.  

 

Feliz día Fer porque siempre haces las cosas ordinarias de manera extraordinaria, y porque si en México brillas por tu destreza en lo que haces y tu trato amable hacia los demás, mucho más lo haces en una sociedad más hostil a la de nuestro país.

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Estoy hecha de retazos

Cuando dejamos actuar al universo tal cual lo hace pero sin pretender buscarle sentido y sin oponernos a los sucesos que no nos gustan, se puede apreciar cómo funciona a la perfección. Las cosas suceden sincrónicamente en la vida para traer el mensaje preciso, el aprendizaje necesario y los recursos indispensables. 

 

Me sorprendo de cómo vivir en Israel me ha permitido abrir mi mente, y no lo digo exclusivamente en cuanto a darme cuenta que existen familias muy distintas por ejemplo, las de padres homosexuales, y que son realmente buenas; o a reconocer que el aborto es un problema social y por tanto, la ley debería tolerar sin imponerse a la moralidad de cada persona. Lo digo también porque me resulta fascinante como cada vez conozco a personas que han vivido en escenarios tan distintos y tan adversos que sólo había visto en películas.

 

Hoy doy gracias a todas las personas que se han atravesado en los más de dos años que he estado viviendo en este país.  Los que, para bien o para mal, se cruzaron en mi camino y me enriquecieron con su existencia para sumar lo que hoy soy.  Agradezco a quienes siguen conmigo, a quienes se fueron, y a quienes permanecerán para llenarme más de sabiduría y experiencia con su presencia.

 

 

ESTOY HECHA DE RETAZOS.

(Cora Coralina)

Estoy hecha de retazos

Pedacitos coloridos de cada vida que pasa por la mía y que voy cosiendo en el alma.

No siempre son bonitos, ni siempre felices, pero me agregan y me hacen ser quien soy.

En cada encuentro, en cada contacto, voy quedando mayor..

En cada retazo una vida, una lección, un cariño, una nostalgia ...

Que me hacen más persona, más humana, más completa.

Y pienso que es así como la vida se hace: de pedazos de otras gentes que se van convirtiendo en parte de la gente también.

Y la mejor parte es que nunca estaremos listos, finalizados ...

Siempre habrá un retazo para añadir al alma.

Por lo tanto, gracias a cada uno de ustedes, que forman parte de mi vida y que me permiten engrandecer mi historia con los retazos dejados en mí. Que yo también pueda dejar pedacitos de mí por los caminos y que puedan ser parte de sus historias.

Y que así, de retazo en retazo podamos convertirnos, un día, un inmenso bordado de "nosotros".

 

Y la mejor parte de es que nunca estaremos listos, finalizados.....

 

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Tejiendo su libemor

El cuento de la libemor

Viajaba yo en un tren en el vagón fumador y venía absorto observando cómo en el sillón de enfrente una señora jugaba con su hijo de mas o menos un año de edad. Ella estaba casi recostada en el cómodo sillón del tren y su hijo yacía encima de ella. Sus rostros se hallaban frente a frente y manteniendo un juego secreto que a los dos hacia reír con ganas: se platicaban, se hacían gestos, se hacían cosquillas, se escondían. Yo descaradamente los veía porque su juego también a mi me acariciaba. De repente escuché una voz que me sacó del trance en que venía.

 

Le están tejiendo su Libemor-dijo la voz

Me di la vuelta para ver quién había hablado y vi que era una 

muchacha bonita, después supe que era un Hada.

Sí, me dijo- ¿no puedes verla?

No- le respondí atónito- ¿Cómo dijiste?

Dije que al niño le están tejiendo su Libemor

Y después de una breve pausa, añadió: ¡Ya casi está terminada!

Como en los trenes uno siempre tiene ganas de platicar 

–pregunté intrigado. Explícame qué es eso de Libemor. 

El hada, que ya sabía que yo se lo iba a preguntar estaba lista 

para revelarme un gran secreto “Las hadas no se aguantan las 

ganas de revelar secretos) y comenzó así:

El Mago Supremo le dio a la humanidad un don maravilloso le entregó las agujas “Alfada” que son las agujas mágicas con las que se teje la Libemor.

Yo la miraba y escuchaba asombrado.

La Libemor -continuó el hada- es la capa mágica que cada madre teje a sus hijos y con la cual les confieren un enorme poder, el poder de amar. Cada vez que una madre acaricia a su hijo, le habla, lo atiende, lo alimenta o juega con él, vuelan las agujas “alfada”, y dan una puntada, y si el empeño no ceja o la tarea no se interrumpe, más o menos a los dos años la Libemor cubre ya por completo al niño. Como la capa es invisible, nadie se explica por qué de repente se siente tan confiado, tan seguro de sí mismo, por qué de buenas a primeras ya no le importa separarse de mamá. Obviamente, dijo el Hada con suficiencia, es el enorme poder de su “Libemor”, lo que les permite actuar de esta manera aunque no siempre es así, -añadió el hada con tristeza-

¿Por qué? -Le pregunté.

Para tejer la Libemor de sus hijos las madres tienen que amarlos y atenderlos con ternura y solicitud y la tarea no debe interrumpirse hasta que la capa esté terminada. Si por alguna razón la madre y su hijo se separan antes de que esto ocurra, la capa se desteje, se le van los hilos.

¿Y de qué son los hilos? –pregunté

Son los hilos de energía vital que las madres toman de su propia Libemor. Ellas destejen su capa para tejer la de sus hijos. No hay forma más perfecta de amar.

¿Y si no tienen “Libemor?.  -Pregunté atemorizado.

No deben tener hijos. -Respondió terminante el hada.

¿Y se quedan sin nada al destejer su capa? -Volví a preguntar.

Eso a ellas les importa un comino –me respondió el hada. Además, a ellas les abriga la Libemor de sus hijos y la de su amado.

¿De su amado?

Si, me dijo. Si ellas se sienten amadas podrán cumplir mejor con su tarea.  Para que la Libemor te cubra toda la vida debe tener un número exacto de puntadas, no debe quedar ni chica ni grande.  Cuando se atiende solamente al niño para que sobreviva, sin alegría, ni esperanza, las Alfaga darán muy pocas puntadas y la capa quedará muy cortita, el niño no se sentirá protegido, no tendrá suficiente confianza en sí mismo. Y si su madre lo sobreprotege porque le tiene miedo a la soledad o porque ella necesita amor, entonces las Alfaga darán demasiadas puntadas, la Libemor quedará demasiado grande y se le enredará entre las piernas al niño y el niño no podrá caminar solo.

¿Y como saben ella cuántas puntadas dar?

No te preocupes –me dijo- cualquier madre sensata lo sabe muy bien. Un detalle importante que no te había mencionado –continuó el hada-, es que hay una clave secreta para que las agujas tejan.

¿Cuál es? – Me atreví a preguntar.

La clave es que la madre mire a sus hijos a los ojos cuando lo atiende. El la mirará a ella, y entonces ¡las agujas Alfaga se pondrán a trabajar!

¿Y si no se miran a los ojos?

Todas las madres miran a sus hijos a los ojos, así es como se comunican entre ellos. Si esto no ocurriera, sería muy preocupante. Claro que generalmente las madres aman a sus hijos y les tejen

unas Libemor preciosas que harán posible que sus hijos puedan amar y confiar en el amor. Si no tienen Libemor no podrán amar –Añadió el hada muy seria.

¿Y los niños que no tienen mamá? –pregunté muy preocupado.

Esa es una pregunta muy importante –dijo el hada- porque todos los hombres necesitan una Libemor, sin embargo, otra persona puede tejerle la suya a un niño si lo ama incondicionalmente, es decir, si el niño encuentra amor de madre. Te voy a explicar bien –dijo el hada-  Si un niño no encuentra a alguien en especial que le de amor de madre y crece rodeado de puras tías o sea, con personas que lo atienden por turno, las agujas darán puntadas pero tejerán solamente retazos, no una Libemor. Sin embargo, si el niño tiene a sus padres tejiéndole la suya y además tiene abuelos, tíos o gente que lo atiende parte del día en una estancia infantil, todas las puntadas de las alfaga van a dar Libemor que la madre esta tejiendo y el resultado será una Libemor de lujo.

¿Y los papás qué hacen?

Cuando los padres atienden a sus hijos, también vuelan las agujas y dan unas puntadas muy vigorosas que producen unas capas muy resistentes y vistosas. Esos niños tendrán una enorme confianza en ellos mismos–añadió el hada.

¿Y cuándo los niños crezcan? – No me cansaba yo de preguntar

¡Pues podrán amar! Amar no es otra cosa que quitarte tu Libemor y ponerla sobre los hombros de la persona que amas. Ese es el amor don que los hombres pueden otorgar. Dicen, continuó el hada, que la persona que recibe una Libemor siente un enorme bienestar, que es tanta la energía que recibe que hasta cosquillas le hace, y también dicen que si esa persona que tu amas coloca su Libemor sobre tus hombros te hace profundamente feliz, eso se llama reciprocidad y no hay nada mejor en este mundo. Sin embargo, es muy importante saber que hay gente que sólo desea ser amada, son personas encantadoras y obsequiosas hasta que te despojan de tu Libemor. Como no tienen amor necesitan el tuyo. Hay que entender que uno solo tiene amor cuando lo da, no cuando lo recibe, y que es rico en amor el que da mucho, no el que recibe mucho. El problema es que cuando consiguen tu Libemor buscan tomarla porque le tienen un miedo enorme a la soledad y se convierten en un fantasma que ronda a esa persona tratando de recuperar su capa. Dicen que eso es muy triste –Comentó el hada.

¿Y cómo puedes saber que una persona solo desea tu Libemor?

Es muy sencillo –repuso el Hada- porque solo te hacen sufrir. No les importa ser crueles pero no por maldad sino por miedo, el miedo adultera su alegría de vivir, y por desgracia, en algunas personas es un único sentimiento arraigado. El miedo lo arruina todo. Pobre gente que por miedo al futuro no goza un solo día de su existencia! Un día te dicen que te aman y que tu eres todo lo bueno del mundo y al otro día no se acuerdan de cómo te llamas. La crueldad tiene un terrible efecto paradójico.  ¡Lo sabes porque te resistes a aceptar una visión tan pobre de la vida y vuelves por un nuevo desprecio! La crueldad les da poder sobre ti y no pueden renunciar a ese poder porque no nace de su fuerza sino de su debilidad, quizás porque alguien en quien confiaron las despojó de su Libemor, cuando tienes amor no haces sufrir a nadie ni provocas celos ni necesitas que te necesiten. Terminó el hada.

¿Pero no lo hacen a propósito? Comenté.

No, me dijo compasiva el hada. Lo que sucede es que no han aprendido a amar. La Biblia ordena “ama a tu prójimo como a ti mismo” y esto es a la vez orden y sentencia, porque sólo podemos amar a los demás como nos amamos a nosotros mismos, ni mas ni menos. Sólo los hombres que gustan de la vida y se aman a sí mismos pueden enseñar a sus hijos lo que son el amor y la alegría. No se trata de ocultarse bajo la máscara de la virtud sino de aprender a amar a la vida. Un hombre llamado Meister Eckhar sintetizó estas ideas espléndidamente: “Si te amas a ti mismo amas a todos los demás como a ti mismo. Mientras ames a otra persona menos que a ti mismo, no lograrás realmente amarte, pero si amas a todos por igual, incluyéndote a ti, los amarás como una sola persona y esa persona es a la vez Dios y el hombre. Así pues, es una persona grande y virtuosa la que amándose a si misma, ama igualmente a todos los demás”. Si amas a la gente sin miedo, siempre recibirás amor. Es una ley.

Pero, ¿podrán amarte y sin embargo tener miedo? Pregunté

¡No! Respondió en forma terminante el hada. Si un día te aman apasionadamente y al otro día amanecen llenas de dudas es que no te aman. Te explicaré –me dijo- Amar de verdad es confiarle plenamente tu Libemor a la persona amada sin miedo. Al confiar en ella la haces crecer, la vuelves libre, y tú también quedarás en libertad. Los niños que se sienten amados no reclaman amor, son libres, los adultos también.

Entonces amar verdaderamente es dar confiado en la integridad del otro –dije yo, pensando en las palabras del hada.

¡Exacto! Me respondió ella con una sonrisa. La Libemor no se pone con una mano y se quita con la otra. La Libemor se pone con las dos manos y la gente, agradecida y plena, integra gracias a tu amor, la devuelve a tus hombros junto con la suya, sin esperar nada a cambio.

¿Las personas adultas pueden aprender a amar verdaderamente? Le pregunté.

Sí, si pueden –respondió- Si las amas incondicionalmente aprenderán a amarse y podrán amar. ¡Pero hay un límite! –sentenció el hada- si sientes que has perdido la libertad y la integridad debes renunciar a tus deseos. El amor propio te devolverá tu Libemor.

¿Y cuando alguien te ama y tú no puedes amarle? No siempre las personas se pueden amar –pregunté.

¡No es verdad! –Me respondió el hada- Las personas se pueden amar toda la vida cuando esperan nada, excepto el bienestar de las personas que aman.

¿Y si creyendo que amabas despojas a alguien de su “Libemor”? Pregunté tímidamente- Los hombres tenemos tanto que aprender.

En estos casos hay que devolver la Libemor recibida, para que su dueño pueda amar a otra persona. Cuando dos personas se amaron, los hilos de sus capas se enredan y se hacen nudos muy fuertes, mas fuertes que el famoso “nudo gordiano” –dijo el Hada erudita- esos nudos deben desatarse para que cada quien conserve su Libemor. No pueden romperse, solo desatarse. Si tú deseaste ser amado y te esforzaste en conseguirle, adquiriste un compromiso muy grande. No es sólo halagar tu vanidad. Es una tremenda responsabilidad recibir una Libemor, hay que entenderlo muy bien para no dejar desnudo a nadie.

¿Y cómo se desatan las Libemor? Pregunté muy interesado.

¡Pues hablando! –Me dijo el hada- Qué no sabes que las mismas ganas que pusiste para que te amen debes ponerlas ahora para que te dejen de amar. Sólo puede renunciar al amor el que tiene amor. Cuando deseabas ser amado, querías ser escuchado. Ahora, ponte en el lugar de la otra persona escúchala. Ella sólo necesita decirte cuánto te ama y sentir que te interesa saberlo, eso la hará feliz y podrá recuperar su Libemor. ¡Como me gustaría poder amar! –suspiró el hada.

¿Por qué dices eso? –pregunté alarmado- ¿Que tu no puedes amar?

No –me dijo con profunda tristeza- Solamente pueden amar las mujeres de verdad. Yo soy un hada. Mi nombre es “Angelfer” Las hadas solo concedemos favores.

¡Concédeme a mi uno, yo estoy enamorado! –Le confesé al hada con gran emoción y ella me sonrió con la enorme dulzura con la que le sonríen las hadas a los que creen en ellas.

Tú también tienes que aprender a amar –me dijo- No hay tarea más difícil ni mas importante que aprender a amar sin miedo a la infelicidad, con espontaneidad, amar a la humanidad, a la vida, amar con responsabilidad, trabajar por lo que se ama. Mientras se aprende a amar se cometen errores que duelen y que lastiman, pero los errores son parte de la vida y se debe tener el valor de corregirlos. No importa cómo los hombres empiezan a vivir sino cómo terminan.

Si vives inspirado por el amor aprenderás por fin a amar con todo tu corazón, con alegría, sin reproches.

¿Y es posible? –Pregunté- ¿No es soñar con una utopía?

¡Los grandes hombres sueñan con utopías y se esfuerzan por hacerlas realidad! –Me dijo- ¿Tu no quieres creer?

¡Claro que quiero! –Respondí- ¡Pero concédeme un favor!

¡Tú eres un niño, sabes! –Me dijo el hada- Y nos reímos los dos con ganas. Y súbitamente sentimos que nos amábamos.

 

Luis Gadea de Nicolás

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